Dirigentes provinciales y nacionales de Falange Auténtica, junto con una representación de los afiliados madrileños, realizaron el pasado 14 de marzo una ofrenda floral en la Plaza de la República Dominicana de Madrid, recordando a los asesinados por el etarra Iñaki de Juana.

FA quiso secundar así el gesto espontaneo y hermoso de tantos ciudadanos como en estos días han pretendido mantener vivo el recuerdo de las víctimas y la conciencia de que no se debe ceder ante el terror.

Los falangistas auténticos quisimos estar así, otra vez, donde siempre hemos estado, incluso cuando eran muchos los que guardaban un silencio indiferente o incluso a veces un silencio cómplice. Estamos en la misma posición de dignidad que siempre mantuvimos en los institutos, en las universidades, en los centros de trabajo y en los pueblos y calles de España. Nunca reclamando venganza, pero tampoco aceptando la rendición al chantaje, sólo exigiendo justicia y libertad. Justicia para que a nadie le salga barato asesinar, secuestrar, extorsionar, amenazar. Libertad para que en todos y cada unos de los rincones de España sea posible expresarse sin miedos, para que lucir una bandera nacional no sea en ninguna parte un acto de heroismo sino un mero ejercicio de voluntad, para que realizar con normalidad actividad política y difundir libremente ideas signifique en ningún lugar ponerse una diana en el pecho.

Estamos y estaremos con la rebelión ciudadana frente al propio terror y frente a la claudicación ante el terror. Pero exigiremos que quienes pretender capitalizarla no pidan cheques en blanco, cuando durante tanto tiempo pactaron con los separatistas, aplicaron beneficios más que discutibles a los terroristas o mantuvieron leyes injustas.

 

El pueblo debe pedir compromisos claros: por ejemplo que la Ley Electoral, de una vez por todas, no dé mayor influencia a las minorías separatistas que al conjunto de quienes queremos una sociedad unida y solidaria; o por ejemplo, que en ningún centros educativo de nuestro país se falsifique la historia para inventar naciones e inculcar odios...

El miércoles tuvimos el gesto de colocar unas rosas rojas en una plaza madrileña, para expresar nuestro recuerdo a las víctimas. Pero el mejor homenaje es precisamente esta lucha cívica para mantener la memoria, esta resistencia pacífica y patriótica, inspirada por la misma dignidad que ellos demostraron hasta que alguien decidió poner fin a su vida para sembrar el terror y conseguir romper nuestra nación. Evidentemente, el mejor homenaje es que haya una sociedad que no se rinda, que no caiga en el "que les den lo que sea con tal de que nos dejen en paz", una nación dispuesta a resistir con coraje y a decirles lo que un gobierno claudicante es incapaz de mantener y defender: que no van a conseguir nunca sus objetivos, ni con violencia ni con negociación.