Martin Alhaja

La vida de Cipriano Mera fue una muestra de amor al Ideal solidario y proporcional odio a todo totalitarismo y sectarismo religioso e ideológico. Totalitarismo que tanto abunda hoy en España, el de quienes  llamándose a sí mismos "de izquierdas, se sirven del pueblo en lugar de servir al pueblo, y de quienes se definen "de derechas se sirven de España para mantener espurios privilegios

Quienes le conocieron cuentan de él que era hombre de gran tenacidad, íntegro, sencillo, parco en palabras. Mantuvo su honestidad ocupando cargos de gran responsabilidad en el bando republicano durante la guerra civil española, buscando siempre el bien común por encima del suyo particular.

Militante obrero hasta el final de sus días, en plena Guerra Civil afirmaba: "cuando termine la guerra, el teniente coronel Cipriano Mera volverá a empuñar la paleta". Y así fue, terminó su vida como la empezó, de albañil, después de haber dirigido tres divisiones del Cuerpo del Ejército Republicano sin haber pasado por ninguna academia militar.

Sin duda, la de Cipriano Mera es una vida entregada a fondo perdido por el Ideal, marcada por la vivencia de la Solidaridad, compartiendo hasta lo necesario para vivir.

Cipriano Mera y los anarquistas

Cipriano Mera nació el 4 de noviembre de 1896 en el madrileño barrio de Tetuán de las Victorias. Como en cualquier familia obrera, su infancia fue dura y a los 16 años Mera tuvo que empezar a trabajar de albañil. No pudo asistir a la escuela, la miseria le obligó desde pequeño a buscarse la vida y a contribuir económicamente en la familia. Con veinte años aprendió a leer y escribir en clases nocturnas y a través de los ateneos libertarios, que ya por esas fechas sobrepasaban en Madrid la treintena.

Aunque sus comienzos sindicales fueron en la UGT, de la que fue delegado, su pensamiento le hizo ingresar en la central sindical CNT, considerando que este sindicato era el que mejor defendía los intereses obreros.

Albañil y anarquista. ¿Anarquista?, ¿De los que tiran bombas y niegan cualquier clase de autoridad?. Sucede, sin embargo, que el verdadero anarquismo "Supone una actitud, una concepción humanista básica que defiende y proclama la dignidad y la libertad del hombre en cualesquiera que sean las circunstancias" (Abad de Santillán).

 

Durante la República ocupará el puesto de presidente del Sindicato de la Construcción de la CNT de Madrid, que alternará con el de simple delegado de obra. Cipriano Mera vive de cerca todos los procesos revolucionarios impulsados en el período republicano,  incluyendo las reivindicaciones obreras de su sector, la construcción.

Durante la guerra son muchos los episodios que protagonizó al frente de la XIV División, como la batalla de Brunete, la conquista de Cuenca o la defensa de la Sierra Norte de Madrid. Sin embargo, lejos de la pretensión del líder, siempre actuó como un militante más y nunca quiso privilegios.

En los últimos días de la guerra Mera, Casares y Wenceslao Carrillo se enfrentaron fuertemente al hijo de este último y a los comunistas por el desalojo de Madrid.

.Con el triunfo de Franco vivó Mera otro nuevo cautiverio. Las fuerzas francesas lo hacen prisionero en un campo de concentración en el norte de África y luego es entregado a Franco. En sus "Memorias podemos leer un episodio curioso, cuando de manos de otro preso, del Partido Sindicalista de Ángel Pestaña, tiene la oportunidad de conocer en las cárceles franquistas a un "falangista de los de José Antonio, encerrado allí por sus ideales nacionalsindicalistas…

Se negó a pedir el indulto pero, aun así, salió de la cárcel; las protestas internacionales alcanzan el nivel del clamor, habida cuenta del prestigio y respeto que su trayectoria personal ha merecido. Por fin, el 15 de diciembre de 1944 le fue conmutada la pena y después se le indultó en 1946 y tras unos escarceos conspirativos con los generales monárquicos, que le parecieron repelentes, pasó a Francia, donde volvió de nuevo a la obra y al andamio; cuando en función de sus conocimientos era contratado como capataz, Cipriano Mera, repartía con su cuadrilla el sueldo que le pagaban "de más, haciendo gala de sus firmes ideales igualitarios.

Durante el exilio no deja de luchar en la organización de la lucha clandestina. Pone todos sus esfuerzos en la reunificación de la CNT, pero las posturas más ortodoxas se lo impiden y llega a ser expulsado de la organización por sus propios compañeros.

Pasa los últimos días de su vida en Francia junto a la única persona que nunca lo había traicionado, su mujer, Teresa. Finalmente muere sin haber vuelto a pisar España el 24 de Octubre de 1975, pocos días antes de la muerte de Franco.

 

Cipriano Mera y los comunistas

El partido comunista fue un autentico cáncer dentro del bando republicano, que vivió otra verdadera guerra dentro de la Guerra Civil. Más preocupado del control de la clase obrera en caso de una supuesta victoria, el PCE boicoteó las colectivizaciones en la retaguardia organizadas por la CNT, acaparó los altos cargos del ejército y del gobierno, persiguió a los anarcosindicalistas y manejó el material bélico para su beneficio.

Mera, que había luchado toda su vida contra el totalitarismo, no se arrugó ante los abusos de los estalinistas, aunque los tuviera como superiores. Fue de los pocos que tuvo la audacia de entrar en una checa comunista para liberar a un prisionero detenido arbitrariamente, y logró salir vivo de allí.

A pesar de la división que crearon los comunistas dentro del frente republicano, estos han pasado a la historia como si fuesen los únicos que lucharon contra las tropas de Franco. La  propaganda ha plagado nuestra historia de mitos, mentiras y ocultaciones, pero no puede negar que antes de la guerra civil el comunismo no tenía la mínima trascendencia en España y toda la lucha obrera la protagonizaron  socialistas del PSOE y UGT y anarcosindicalistas de CNT. Y la manipulación sigue,  así hoy, a Santiago Carrillo se le declara doctor  "Honoris Causa, a pesar de haber sido responsable del asesinato de 5.000 personas en Paracuellos durante la retirada de Madrid.

En nombre de la memoria histórica, los "progres de sillón  hacen bajezas como entronar a un genocida como Carrillo, y acusar a Cipriano Mera de cobarde y traidor por haber pretendido desalojar Madrid ante la inevitable entrada de Franco, tratando de impedir una matanza inminente.

Hombre pacífico fue Mera, a quien nadie pudo imputar jamás un delito de sangre. Quizá por ello, para evitar más muertes, se uniera a la Junta casadista en el último acto del drama de Madrid.

Lo que la falsa izquierda española llama "memoria histórica es simple y llanamente "manipulación histórica, utilizada para ocultar o difamar a todos aquellos verdaderos militantes que les desenmascaran como traidores y vividores.

Otro gran mito de esta "manipulación histórica es la afirmación de que durante los  años de franquismo en España no se pudo hacer nada. Los historiadores de hoy callan intencionadamente que, durante los 40 años de vacaciones que se tomó el PSOE y el PCE, sólo las organizaciones apostólicas obreras hicieron verdadero sindicalismo en España a través de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC). Fueron cristianos y falangistas de izquierdas los que mantuvieron viva la promoción de militantes obreros, los primeros en crear los bufetes laboralistas, de donde surgieron sindicatos como USO y las primeras Comisiones Obreras que luego, cómo no, instrumentalizaría el PC. Una vez más, los felones ensalzarán a Carrillo y silenciarán a los demás.

En cierta ocasión, Julián Gómez del Castillo, entonces presidente de la Editorial ZYX , visitó a Cipriano Mera en Francia. Después de una larga conversación, ambos se abrazaron largamente y lloraron juntos. Emocionado, Cipriano dijo: "Con cristianos así la Guerra Civil no hubiera existido. Llévate mi "Diario de Campaña. Se lo he negado al enviado de Emilio Romero que me ofreció una gran suma. Publicarlo vosotros, no cobro nada.

Al final Gómez del Castillo le pidió un último recuerdo, le pidió que le contara el hecho de solidaridad más importante que sus compañeros habían tenido con él. Cipriano respondió: "Espero morir pronto y que la tierra me dé el calor que me negaron mis mejores compañeros. Julián le dijo que a ese esperado calor él lo llamaba Dios, y le aseguró que lo tendría.  "El Dios en que tú crees, yo también creo, sentenció Cipriano Mera.

Un militante de ayer, esperanza para hoy

La historia de España está llena guerras, traiciones y opresión. Pero siempre ha existido una corriente solidaria encarnada en militantes que vivieron el Ideal de una verdadera revolución según el tiempo que les tocó vivir. Cuando el socialismo del PSOE ha optado por la buena vida y la insolidaridad, la vida de este militante es acusación a la falsa izquierda y esperanza para los empobrecidos y quienes quieren servirles.

¿Cuántos militantes de la talla de Cipriano Mera, José Antonio Primo de Rivera o Salvador Seguí se necesitan hoy para cambiar la sociedad y sus estructuras?

Es el nuestro un mundo que condena al hambre a más del 80 % de la población, habiendo alimentos para todos; donde el paro aplasta a más de 1500 millones de personas, casi todas de países empobrecidos; un mundo en que los políticos del Norte descansan mientras crece la opresión al inmigrante, mientras aumenta el holocausto de 400 millones de niños esclavos. Son más necesarios que nunca grupos de militantes que se planteen la revolución como cambio urgente de las estructuras injustas a todos los niveles, desde lo más personal hasta lo institucional e internacional.

Que nuestro homenaje a Cipriano Mera sea el compromiso de embarcar la vida en la lucha solidaria. Recuperar la memoria de militantes que han vivido esta corriente es hacer verdadera memoria histórica y el resto son mentiras.


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