El ministro de asuntos exteriores Moratinos, al frente de una delegación parlamentaria, acaba de terminar una visita de estado a la República de Guinea Ecuatorial.

Como país hispano de África que es, junto a la República Árabe Saharaui con la que no mantenemos relaciones diplomáticas por el miedo de los sucesivos gobiernos españoles a Marruecos, Guinea Ecuatorial podría ser la punta de lanza para una verdadera política africana de España, de la que siempre  hemos carecido. Pero hay un detalle que desde FALANGE AUTÉNTICA no vamos a obviar, la antigua Guinea española está gobernada por el que quizás sea el mayor déspota y sanguinario dictador de África que ya es decir, porque las clases dirigentes de ese continente, salvo honrosas excepciones que el Presidente Obama acaba de resaltar en su visita a Ghana, dejan mucho que desear.


 

 

El dictador Teodoro Obiang dirige, con puño de hierro y pocos escrúpulos, a una nación rica en petróleo y gas natural desde que en la década de los 90 se iniciaran las prospecciones y extracciones de tales riquezas naturales que han llevado a Guinea a ser considerada como el país más rico del África subsahariana, con una renta per cápita que la situaría a niveles de naciones como Canadá, España o Italia.

Sin embargo y por la acción del dictador, la población de ese país vive en la miseria con datos que nos ponen los pelos de punta: la pobreza es extrema y la gente sobrevive con un dólar al día, el 20% de los niños menores de cinco años fallece y casi la mitad de  la población carece de un bien básico como el agua corriente.

La corrupción se come los recursos que deberían servir para atender los servicios básicos de la población, así como los derechos económicos y sociales de la gente como la salud o la educación. Frente a esto, los beneficios obtenidos por el petróleo están considerados como  secreto de estado y según la revista "Forbes, el tirano Obiang tiene una fortuna personal de 600 millones de dólares y controla los fondos del país depositados en el extranjero. Ni que decir tiene que cualquier atisbo de oposición a estas prácticas o tan solo de crítica, son brutalmente perseguidas y sus autores reprimidos sin piedad sin la más mínima garantía.

Ante tal desaguisado, a los falangistas nos da vergüenza que nuestro ministro de exteriores haya dicho que  "Guinea Ecuatorial es un país diferente, independiente, soberano, moderno, dinámico y próspero que inicia una nueva etapa en el siglo XXI" y no podemos sino preguntarnos a qué fue la delegación española allí.

Suponemos que los negocios relativos al petróleo o la venta de armas habrán tenido algo que ver en el viaje y, una vez más, desde FALANGE AUTÉNTICA mostramos nuestro rechazo e indignación hacia quienes, erigiéndose además en los nuevos inquisidores de lo políticamente correcto y el "progresismo, no tienen escrúpulos en pactar con dictadores criminales que esclavizan a sus pueblos para hacer negocios con ellos, dando así prioridad al interés económico sobre los principios y valores éticos que ellos demuestran a cada momento que no tienen, pero que para nosotros son el referente de toda nuestra acción política.

Queremos mostrar toda nuestra solidaridad con el pueblo de la República de Guinea Ecuatorial, una nación hermana con la que compartimos el idioma y una historia común y con la que queremos seguir compartiendo en el futuro unas relaciones limpias de amistad y cooperación, pero desde la igualdad y el respeto mutuos para transitar juntos por la senda del progreso que nunca será tal si no va acompañado del reconocimiento de la Libertad y los derechos fundamentales e inalienables a todos los seres humanos. Así es como los falangistas entendemos cómo han de ser las relaciones entre los pueblos, lo demás, sobre todos las acciones de los gobernantes basadas en intereses bastardos, nos producen repugnancia.


JUNTA POLÁTICA NACIONAL DE FALANGE AUTÉNTICA

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