A mediados de junio pasado El periódico Extremadura editaba un suplemento especial dedicado a la octava convocatoria del premio "empresario extremeño del año. Dicha publicación se hacía eco de los logros de nuestros empresarios y emprendedores, hablaba del crecimiento de Extremadura, de las nuevas autovías, los nuevos proyectos empresariales que crearán más puestos de trabajo y así un largo etcétera. Pero sin duda, al menos desde nuestro punto de vista, la mejor noticia aparecía enmarcada en un pequeño cuadro y llevaba por título "La ETT, en picado. En pocas palabras se decía que las empresas de trabajo temporal han seguido una peligrosa senda descendente en su actividad, ya que el número de contratos de "puesta a disposición de trabajadores ha descendido a nivel de 1997. Igualmente se decía que los cambios normativos introducidos y la singularidad de la economía extremeña – con fuerte peso en la ocupación del sector agrario y la construcción, donde no operan las ETT - ha hecho que alguna de las ETT tiren la toalla y hayan abandonado el mercado extremeño.

Esto sin duda, al menos para los falangistas, es un notición, ya que somos de los que piensan que este tipo de empresas jamás deberían existir, puesto que por duro que suene hay que decir que las ETT no producen nada ni generan riqueza, producción o bienestar social, únicamente comercian y trafican con los trabajadores. Son multinacionales que sirven de intermediarios entre una empresa que demanda un trabajador y ésta que le ofrece mano de obra. El trabajador cobra el salario y la afiliación a la Seguridad social por parte de la ETT, no de la empresa para la que realmente trabaja. Normalmente el salario que cobra este trabajador suele ser inferior al de sus compañeros de empresa. Para más inri, si la empresa no está satisfecha, se solicita a la ETT el cambio de trabajador de forma inmediata y gratuita. Entonces... ¿Por qué existen las Empresas de Trabajo Temporal?. Sencillamente por la voluntad de un gobierno progresista (?) tremendamente preocupado por dignificar las condiciones de vida de los trabajadores. Por ello en 1994, a raíz de la reforma laboral del último gobierno del PSOE (sí los mismos que impúdica e hipócritamente protestaban contra el decretazo del PP, suponemos que para tapar sus propias miserias), surge este modelo de empresas que realmente se dedican a vivir de las necesidades ajenas. La necesidad que todo trabajador tiene de salir del paro y acceder a un puesto de trabajo para mantener a su familia.

Pero lo grave del caso es que las ETT, aunque su actividad descienda en Extremadura, siguen existiendo, debido fundamentalmente a que tanto PSOE como PP son incapaces de llevar a cabo una auténtica revolución en el INEM y los distintos servicios autonómicos de empleo. Ya que el motivo principal por el que siguen existiendo estas empresas-parásito se debe a que tanto INEM como el resto de servicios públicos de empleo son organismos prácticamente inútiles, dedicados a tareas meramente burocráticas. Las ETT surgen para cubrir un hueco que no cubren los servicios públicos de empleo, pues estos sólo tramitan demandas de empleos y ofrecen cursos de formación.

Los falangistas siempre hemos defendido que la solución al problema que plantean las ETT pasa por que el INEM y los distintos servicios autonómicos de empleo cumplan con su función como agencia pública de contratación. Debemos seguir luchando por erradicar este tipo de empresas-parásito y reivindicar mejoras en las condiciones de contratación de los trabajadores, lo que a su vez implica reformar a los propios servicios públicos de empleo.

FALANGE AUTÉNTICA, Junta Regional de Extremadura.


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