El 11 de marzo de 2004 nos despertamos con el mazazo de la noticia de un atentado terrorista brutal en Madrid, el más sanguinario de nuestra historia, el de mayor número de muertos y heridos.

Más adelante tendremos ocasión, al hilo de las conclusiones definitivas de la Comisión del 11-M, de hacer valoraciones políticas sobre todo lo que, desde entonces, hemos ido sabiendo. Y sobre la actitud, desde luego nada edificante, de la clase política española de uno y otro signo.

Pero hoy, en el primer aniversario, sólo queremos centrar nuestra atención en algo que sí nos une a todos los españoles de bien: el recuerdo emotivo a quienes más directamente padecieron aquella salvajada y el rechazo absoluto a quienes cometen estos crímenes. Desde Falange Auténtica, hoy como hace un año: con las víctimas, contra los culpables.

La muerte de Juan Pablo II trasciende incluso, la importante dimensión religiosa que ha supuesto su papel de liderazgo de más de mil millones de católicos en el mundo. Karol Wojtila se ha convertido en estos años en una referencia espiritual y moral, e incluso no cabe duda de que ha tenido una notable influencia en muchos acontecimientos políticos de la historia reciente.

Al margen de que se profese o no la fe católica, o de que se compartan o no sus juicios sobre aspectos de moral privada –en los que la militancia de nuestra organización ofrece una amplísima pluralidad-, no puede desconocerse el importante peso histórico que ha tenido el pontificado que ahora toca a su fin.

Desde Falange Auténtica quisiéramos subrayar, en esta hora de recuerdo afectuoso, aquellos aspectos de la figura del Papa fallecido con los que nuestro proyecto político encuentra –insistimos, al margen de cualquier opción religiosa personal- una inequívoca sintonía objetiva: su mensaje avanzado en lo social, su denuncia de las injusticias socioeconómicas, su apuesta por una visión ecológica y humanista del desarrollo, su crítica al imperialismo, su concepto integrador de las patrias frente a los nacionalismos excluyentes, o su defensa de la vida, la dignidad y la libertad de la persona humana.

 

 


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Tras escenificar en el debate del Congreso de los Diputados esa imagen –tan grata a Ibarretxe- de pretendido enfrentamiento entre las supuestas aspiraciones del pueblo vasco y la supuesta incomprensión del Gobierno español, el lehendakari vasco convocó elecciones autonómicas, con el objetivo de rentabilizar ese victimismo. Hoy, el laberinto político vasco no sólo no se ha despejado tras esta votación, sino que nos encontramos ante un escenario, si cabe, más complejo.

 

En cuanto a resultados de los distintos partidos, es obvio que la convocatoria electoral, de tintes plebiscitarios, no le ha salido como pretendía a la coalición PNV-EA, que aspiraba a crecer e incluso a obtener mayoría absoluta y ha sufrido un retroceso.

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Por la libertad en el País Vasco

La Comunidad autónoma vasca afronta el próximo 17 de abril una cita con las urnas sin duda trascendental, después de una legislatura marcada por la escasa iniciativa de gobierno del tripartito PNV-EA-EB, ocupado casi exclusivamente en la defensa de un plan soberanista y sectario, que ha generado un grave conflicto político y que ha contribuido a ahondar la fractura política y social en el País Vasco.

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El Congreso de los Diputados ha aprobado el proyecto de ley para la regulación de los llamados "matrimonios homosexuales", y el derecho a adoptar niños de este tipo de parejas. El proyecto tan solo ha contado con los votos contrarios del Partido Popular (con la excepción de la malagueña Celia Villalobos) y del sector democristiano de CIU.

Cualquier manifestación de amor entre los seres humanos, sean o no del mismo sexo, merece el  máximo respeto, y los poderes públicos deben promover las legislación necesaria para que ningún tipo de convivencia (en este caso emparejamiento) sea objeto de exclusión o marginación. Afortunadamente ha quedado atrás la época de la exclusión legal de la homosexualidad, aunque todavía queda mucho para que la homosexualidad sea algo admitido, cuando menos comprendido, por una parte importante de la sociedad española. Para llegar a este objetivo, no parece el camino más adecuado modificar el sentido de lo que históricamente y en la totalidad de las culturas ha significado el concepto "matrimonio". Desde Falange Auténtica entendemos que las parejas formadas por personas del mismo sexo que así lo deseen deben tener su propio reconocimiento legal mediante la creación de una figura jurídica nueva de la que emanarían derechos y deberes entre los dos componentes de la misma. Entendemos que esa figura jurídica de nuevo cuño debe tener un nombre diferente al que desde siempre ha definido la convivencia ente un hombre y una mujer.

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