Actualidad

Conoce la actualidad de Falange Auténtica

No soy de Vox; podría ser pero no es el caso. Al igual que mi admirado Antonio Ortega, soy patriota y, así como los pobres de espíritu heredarán el reino de los Cielos, mi patria habrá de ser para los humildes, para vosotros los mansos, para quienes el poeta del pueblo os pintó así:

Españoles que España habéis ganado

labrándola entre lluvias y entre soles.

Rabadanes del hambre y del arado:

españoles.

Leí por algún lado que los populismos quieren tanto a los pobres que los multiplican. María Zambrano nos advirtió que todo extremismo destruye lo que afirma. Luego no me hallarán donde se ausenta la libertad, la cultura y la razón. Tampoco donde, antes que el pueblo, importa la tozudez de construcciones intelectuales fracasadas.  

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Fieles al espíritu universal de uno de los políticos más brillantes del siglo XX español, José Antonio Primo de Rivera, y a un pensamiento político ya entonces vanguardista, Falange Auténtica llevará a cabo, en el Hotel Eurostar LUCENTUM a partir de las 18 h, frente al emblemático mercado de abastos de Alicante, un acto entre la política y la cultura con motivo de la celebración del día de FA.

Podremos oír a 3 camaradas que han y siguen significando mucho para nuestra breve historia dando lo mejor de ellos y siendo un ejemplo para todos nosotros de por qué creemos en las PERSONAS, de por qué queremos MAS DEMOCRACIA, una mejor distribución de la RIQUEZA y un PATRIOTISMO SOLIDARIO.

Ana Grijalbo (1ª Secretaria General de FA); Enrique Antigüedad (2º Secretario General de FA) y nuestro actual Secretario General, Antonio Pérez Bencomo analizarán los últimos acontecimientos del panorama social y político, bajo el prisma de un nacional sindicalismo democrático y social.

Ana Grijalbo, 1ª Secretaria General de FA

Ana Grijalbo

Enrique Antigüedad, 2º Secretario General de FA

Enrique Antigüedad

Antonio Pérez Bencomo, Secretario General de FA)

Antonio Pérez Bencomo

Lugar

Hotel Lucentum de Alicante, Avenida Alfonso X el Sabio, 11

Fecha

30 de noviembre de 2019

Hora

18:00 horas

 

Acto cultural

Iglesias Portal, el juez que condenó a José AntonioA continuación tendrá lugar, como viene siendo habitual, un Acto Cultural en donde se presentará el libro de Honorio Feito, “Iglesias Portal, el juez que condenó a José Antonio”, con el que hablaremos del que fuese juez estrella de la II República, acallado por las izquierdas del régimen del 78; y del trasfondo judicial de ayer, de hoy y quizá, de mañana.

Honorio Feito ha hecho un trabajo minucioso, histórico, ameno, defendiendo la nobleza y la valía no sólo de José Antonio, sino de los Primo de Rivera. El libro es también una crítica al abuso que hizo la II república, desde el día uno, de la justicia y como la instrumentalizó políticamente.

Este acto será presentado por la periodista y camarada, Cristina Sánchez.

 

 

 

¡Os esperamos!

Además de los resultados de las recientes elecciones, merece nuestra atención el pacto exprés entre PSOE y Podemos para intentar conformar Gobierno. Si tan fácil les ha sido ponerse de acuerdo ahora, ¿por qué no lo hicieron hace seis meses, cuando también les daban los números y así le hubiesen ahorrado al país el parón en el gobierno y el gasto inútil de una nueva convocatoria electoral?

Si nuestra capacidad de sorpresa ante los desmanes de los políticos que mal gobiernan nuestro país no tuviera límites, no saldríamos de nuestro asombro al comprobar la brevedad en llegar a un acuerdo entre dos fuerzas y dos líderes que hasta hace unos días se estaban tirando los trastos a la cabeza, lo cual deja aún más en entredicho la ya mermada credibilidad de ambos, especialmente del Presidente en funciones Pedro Sánchez, cuya habilidad para aferrarse al Poder, a costa de lo que sea, incluso poniendo en peligro la unidad de España y la soberanía nacional, es titánica.

A nosotros no nos asusta un gobierno de izquierdas que respetase la pluralidad que hay en la sociedad española, que implementase políticas sociales para conseguir un país más justo, que garantizase el derecho de los ciudadanos a una educación pública, gratuita y de calidad, que promoviese una política inteligente de vivienda para que ninguna familia española careciese de una, que estableciese un marco laboral justo o que crease una banca pública sobre la base de las entidades que fueron rescatadas por el esfuerzo fiscal de los contribuyentes españoles, con el fin de socializar el crédito y con una gestión estricta, transparente y profesional.

A los falangistas no nos asustan esas políticas, etiquetadas como de izquierdas, que hemos reclamado siempre. Pero no creemos que el tándem Sánchez-Iglesias esté por esa labor porque ya los conocemos de sobra y sabemos que, con el reclamo de ese tipo de acciones atractivas ya demandadas por los españoles, pactarán con los separatistas, cuyo apoyo no será gratis, para llegar a La Moncloa, aplicarán políticas de exclusión sobre aquellos sectores políticos y sociales, que no están con ellos, enchufarán a todos los enchufables sin tener en cuenta sus capacidades personales sino su adhesión ideológica y personal, y usarán la caja común para financiar estrategias demagógicas que les perpetúen en el poder, no dudando en sablear a los contribuyentes españoles para mantenerla llena.

No queremos ser agoreros pero  los conocemos, vaya si los conocemos.

 

Ejecutiva Nacional de Falange Auténtica

Existe un efecto colateral inesperado en la monumental ilusión que la llegada de VOX ha despertado en el sector más conservador de la derecha española. Se trata del desenmascaramiento de un cierto número de votantes que, a falta de un referente claro en un Partido Popular proclive a los pactos con los nacionalistas, presentaba como marca distintiva y valor crítico su condición “joseantoniana”. Votantes de VOX, queremos decir, porque si hay una primera característica de la mentalidad “joseantoniana” es su aversión a las papeletas falangistas. De hecho, la prescripción de abominar de todo lo falangista –y, muy especialmente, de las organizaciones falangistas- parece la condición sine qua non para poder ingresar en un club tan elitista. El “joseantoniano” viene a ser, en consecuencia, un admirador de la figura (quizás literalmente) de José Antonio Primo de Rivera que no comparte la integridad de su pensamiento contentándose con aquellas partes –apenas unas frases manidas- que no contradigan en lo esencial la íntima ideología derechista del tal “joseantoniano”. Algo muy similar, dicho sea de paso, a lo que acontece con el catolicismo en la actualidad. Y, así como se encuentran médicos católicos inconsecuentes practicando abortos, asistimos a la presencia de “joseantonianos” en la misma derecha que José Antonio tanto despreciara y atacara.   

Nada más patético bajo el sol que la ideología o la mentalidad “joseantoniana”. Nada más bajo en este mundo que arrebatarle a un hombre bueno el sentido último y profundo de su muerte, sacrificio mayor e irreversible. Con excesiva frivolidad olvidan los “joseantonianos” de toda la vida cómo José Antonio entregó la propia en defensa de sus postulados, no siendo su idea menos pujante el rechazo de la ideología derechista en lo económico -el capitalismo o liberalismo económico- y en lo político –el patrioterismo de zarzuela que invoca el nombre de una España desnuda del menor atisbo de justicia social-. En efecto, tales fueron los principios y no otros los que condujeron a José Antonio a su martirio y asesinato como castigo a su manera de pensar. Una muerte atroz cuyo sentido y legado los “joseantonianos” pretenden esterilizar, aislándola químicamente de su vis falangista y nacionalsindicalista.

Un José Antonio no falangista, no nacionalsindicalista, no “proletario”, no autogestionario, no revolucionario, no influenciado por el marxismo, no crítico con la ideología nacionalista (española), no enemigo de cuanto hieda a liberal… tal es el José Antonio “joseantoniano”, la máxima impostura azul de nuestro tiempo. 

La motivación psicológica para semejante atentado contra la integridad de José Antonio se nos escapa completamente. Puede achacarse, naturalmente, a veces a la incultura como a la mala fe. Pero también denota la sombra de una cierta nostalgia sentimental como la que padece quien arde por un nuevo amor pero orbita irremediablemente el recuerdo del último que fue y ya no está. Con qué satisfacción el falangista auténtico cortaría las ataduras de estos pobres espíritus enamorados de VOX para que abrazasen, sin cargos de conciencia, al nuevo galán de la derechona más rancia. Porque el José Antonio que creen admirar nunca, jamás, encarnó al Santiago Abascal de su época. Fue, muy al contrario, el peligroso oponente que se les interpuso. El hombre que, nacido en el seno de la sociedad más rancia y conservadora, optó por la intemperie.

Maura, Cánovas, Gil Robles, Franco, Fraga, Aznar… a los “joseantonianos” no les faltan sus auténticos referentes históricos con los que sentirse claramente cómodos e identificados. Pero ¿José Antonio Primo de Rivera? No hay más José Antonio que quien vislumbró una España unida y próspera en los términos del nacionalsindicalismo y de la Falange, la gran obra de su vida y los únicos depositarios de su legado.

Juan Ramón Sánchez Carballido