No soy de Vox; podría ser pero no es el caso. Al igual que mi admirado Antonio Ortega, soy patriota y, así como los pobres de espíritu heredarán el reino de los Cielos, mi patria habrá de ser para los humildes, para vosotros los mansos, para quienes el poeta del pueblo os pintó así:

Españoles que España habéis ganado

labrándola entre lluvias y entre soles.

Rabadanes del hambre y del arado:

españoles.

Leí por algún lado que los populismos quieren tanto a los pobres que los multiplican. María Zambrano nos advirtió que todo extremismo destruye lo que afirma. Luego no me hallarán donde se ausenta la libertad, la cultura y la razón. Tampoco donde, antes que el pueblo, importa la tozudez de construcciones intelectuales fracasadas.  

Reconozco mi desconcierto y nada entiendo salvo que España está sumida en una preocupante paranoia. Como saben, VOX ha conseguido un extraordinario resultado en las elecciones del pasado diez de noviembre, pasando de veinticuatro a cincuenta y dos diputados. Al margen de reflexiones de naturaleza distinta, el ascenso de VOX ha generado una alerta nacional. Sólo falta que suenen las sirenas por ataque aéreo.

Declaro mi desazón por otras realidades políticas que gozan del silencio, cuando no del blanqueamiento cómplice, de los mismos medios que, un día sí y otro también, hacen sonar las bocinas de la alerta antifascista. Hagamos un repaso de algunas formaciones que han obtenido escaños para la cámara baja.

PNV. Partido Nacionalista Vasco. 7 escaños. Partido creado en 1895 por el xenófobo y orate Sabino Arana que, entre otras lindezas, dejó escrito:

“Ya lo sabéis, Euzkeldunes, para amar el Euzkera tenéis que odiar a España.”

El PNV es un partido tan de derechas como católico, apostólico y romano, que anda sólo interesado en el debilitamiento de la nación española para sacar la máxima tajada y proclamar la nación vasca. Se colige que el PNV debe ser un partido de supremacistas y racistas pues las ofrendas florales a su infecto creador se suceden cada año. El PNV nunca defendió el uso de la violencia pero, ante la barbarie de ETA, mantuvo un discurso medidamente tibio y, por ende, censurable.  

ERC. Izquierda Republicana de Cataluña. 13 escaños. Asistimos a un partido que propugna la proclamación de la República Catalana. Ya hemos comprobado que tutelan y justifican el quebrantamiento de la ley y el ejercicio paralelo de las algaradas callejeras como medio de coacción política. Nada nuevo bajo el sol. Ahora, que tan de moda está la memoria histórica, permítanme algunas pinceladas. Terra LLire es el nombre de una banda terrorista fundada en 1978 y disuelta en 1991. Cometió más de doscientos atentados, entre ellos el secuestro de Federico Jiménez Losantos al que, tras amarrarle a un árbol, le abandonaron con un disparo en la pierna. Extinta la banda, algunos de sus ilustres miembros engrosaron las listas de ERC.

No olvidemos al Exèrcit Popular Català (tanto monta, monta tanto) que, en 1977 adosó una bomba en el pecho del exitoso empresario catalán José María Bultó Marqués, acabando con su vida.

 

JXCAT-JUNTS. Junts Per Catalunya.  8 escaños. Se trata de una coalición electoral formada por el Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT) y Convergencia Democrática de Cataluña (CDC). En esencia, se trataba de una maniobra de birlibirloque semasiológico pues las siglas del CDC eran sinónimo de corrupción. El llamado nacionalismo moderado, acabada la época de vinos y rosas, se echó al monte y ofreció su verdadera faz. Dadas las circunstancias, creo innecesario refrescarles el objetivo y métodos amparados por dichas siglas.

EH-BILDU.EUSKAL HERRIA BILDU. 5 ESCAÑOS. De ser correcta mi información, estamos ante una viscosa amalgama formada por los partidos Eusko Alkartsauna y Alternatiba, las agrupaciones Herritarron Garaia y Araba Bai, amén de otros independentistas abertzales y de izquierda.  ¿Qué quieren que les diga? Su máximo exponente es Arnaldo Otegui y gozan del aliento de quienes, mil muertos más tarde, entendieron que la democracia también podría darles de comer. Naturalmente, andan únicamente interesados en su patria vasca que, con capital en Pamplona, englobaría Vascongadas, Navarra y el llamado País Vasco Francés.

CUP-PR. Candidatura d´Unitat Popular. 2 escaños. Esta opción política vendría a ser un partido-movimiento que no reconoce a la nación española ni a la jefatura del Estado, de corte marxista, antieuropeísta, que suspira por los països catalans y, como curiosidad, niega la centralidad de la ciudad condal. Desconozco si piensan en la ciudad bolivariana de Ginebra como capital pues en Suiza donde halló feliz acomodo la antisistema Anna Gabriel. Los llamados països catalans, en su versión más optimista, estarían formados por Cataluña, Valencia, Islas Baleares, una franja de Aragón, el Rosellón francés, El Carche murciano (parte de los términos municipales de Abanilla, Jumilla y Yecla) y la ciudad sarda de l´Alguer (enclavada en el noroeste de la isla de Cerdeña, donde se habla el algarés, una variante del catalán)

Como ven, la estupidez no conoce fronteras.

BNG. Bloque Nacionalista Galego. 1 escaño.

El bloque está formado por los partidos de Unión do Povo Galego, Movemento Galego ao Socialismo, Fronte Obreira Galega y el Colectivo Abrente-Esquerda Democrática Galega. Es una opción de izquierdas y que suspira por una Galicia independiente.

En este estado de cosas, en la sede de la soberanía nacional, treinta y seis de sus escaños estarán ocupados por pasaderas nacionalistas, independentistas, antisistema, marxistas, radicales, insumisos legales, defensores de la eugenesia étnica y de violencia callejera como mecanismo de persuasión política. Dos millones, cuatrocientos quince mil, seiscientos dos ciudadanos españoles están tras estos treinta y seis escaños.  

Lo diré de otra manera. Treinta y seis ilustrísimas señorías trabajarán, sin rendición al desaliento, por el debilitamiento del Estado Español y harán de sus particulares desvaríos la razón de ser de sus quehaceres parlamentarios.

¿Y, con semejante panorama, dicen que VOX es el coco? Me temo que “estepaís”, cuyo nombre real y desinhibido es España, debe hacérselo mirar. Con celeridad, además. El verdadero fascismo es el que emplea la violencia y la propaganda como armas políticas. El fascismo es el que abraza la legalidad cuando le es ventajosa y la combate si le es hostil. El fascismo real es el que veta la palabra en paraninfos universitarios. Como magistralmente describiera Albert Camus, toda forma de desprecio, si interviene en política, prepara o instaura el fascismo.

Preocupémonos primero de las amenazas palmarias, evidentes y ostensibles. Neutralizadas éstas, será el momento de reconstruir una España donde no haya desprecio sino respeto; una España plural y diversa pero unida en su destino; una España donde sus lenguas sean puentes y no fronteras; una España donde los falsos patriotas sean condenados al más longevo de los ostracismos. Porque, en efecto, “hay derechas, sí, que invocan a la Patria, invocan las tradiciones; pero son insolidarias con el hambre del pueblo,…”

 Una España, en suma, donde los estudiantes, los obreros, los campesinos, la familia, y los jornaleros hernandianos sean nuestra inspiración y nuestra pasión.

Fdo. José Antonio Vergara Parra.