Por España en Verde y Azul

Es habitual que cualquier Ejecutivo se encuentre con zona boscosa quemada que haya que recuperar. Por ello es importante saber qué hacer y cómo hacerlo. En mi opinión, habría que ir paso por paso y sin prisas, porque al menos se necesitarían cien años para conseguir algo parecido a un éxito.

 

En primer lugar, sería conveniente buscar a los responsables del incendio, no sólo para pedir responsabilidades, sino para anticipar problemas futuros a los que se enfrentará nuestro bosque. Para averiguar qué motivos fueron los que provocaron los incendios sería de gran utilidad una mayor dotación de medios al SEPRONA y a las Guarderías Forestales, Fiscalía Medioambiental y leyes adecuadas, todo ello centralizado para una mejor optimación de recursos.

Y es que hay una gran diversidad de motivos, aunque la mayoría de las ocasiones los incendios son provocados por el ser humano (96 %). Algunos motivos serian por ejemplo: rayos, negligencias, quemas agrícolas, quemas de pastos, trabajos forestales, hogueras, fumadores, quemas de basuras, escapes de vertederos, intencionados, pirómanos, vandalismo, facilitación de la caza, ahuyentar a los animales, venganzas, protestas ante declaraciones de Espacios Protegidos, intento de modificación del uso del suelo, etc...

 

A continuación yo pasaría a lo que llamaría "seguridad e higiene. Limpiaría el bosque, retiraría animales y árboles muertos, y también aquellos árboles que conserven madera no quemada. De esta forma se evitarían epidemias que se podrían extender a otras poblaciones forestales. Muchos bosques conservan gran cantidad de madera aprovechable, sobre todo si el incendio es de copas (como el de Guadalajara). Esta madera debería estar catalogada de forma distinta y tener canales de distribución especiales. Así no se convertiría en un motivo más de incendios provocados. Además, de esta forma el mercado de la madera no se inundaría y no se bajarían los precios, con los perjuicios que ello trae a los productores, sobre todo a los que cumplen con las normas.

 

Después aseguraría el terreno para evitar su erosión. Es decir, para que no se pierda su fertilidad y con ello la posibilidad de que algún día haya nuevos árboles, deberíamos "anclar el suelo. Se utilizarían para ello grandes estacas en el suelo que detendrían la erosión. Esto seria fundamental en zonas incendiadas con importantes pendientes.

 

Después del paro biológico, tendríamos que planificar la gestión del bosque. Creo que se debería tener en cuenta la situación previa al incendio, si había árboles, qué tipo de árboles, el ambiente socioeconómico del lugar, si había o habrá cultivos forestales, biomasa… En general, en mi opinión, primero debería verse si la naturaleza actuó durante el "paro: si la naturaleza dio algún paso, habría que seguir su camino; si no, se debería seguir una cierta guía, como que el nuevo bosque no cree intereses para ser quemado, que sea heterogéneo, que esté formado por distintos tipos de árboles (esto dificulta el fuego), que esté formado por especies autóctonas (en el clima mediterráneo éstas poseen una tolerancia especial al fuego y una mayor capacidad de recuperación después de éste), control de la biomasa (densidad), y el diseño de trabajos selvícolas constantes, creación de cortafuegos y vías forestales adecuadas a las condiciones del monte.

 

Además de todo esto, hay que asegurase, garantizar, que la extinción de incendios no se convierta en un gran negocio, que aumente según aumenten los incendios. Deberían ser cosas independientes, ya que este tipo de situación termina enriqueciendo a unos pocos y arruinando económica y medioambientalmente a todos.

 

De momento ningún partido político ha hecho nada en materia forestal. Por esto y por otras muchas cosas, es por lo que está aquí Falange Autentica, porque hay que hacer algo y estamos dispuestos a hacerlo.