La pesadilla. El presidente de la Generalitat insinúa en el Parlament que otro partido cobraba comisiones cuando estaba en el Gobierno: ustedes tienen un problema y se llama 3 %. El partido aludido no se extraña, no pregunta: sabe perfectamente de lo que le están hablando. No niega la mayor, no anuncia querellas... En una escena que recuerda a las películas de mafiosos, inmediatamente reclama el silencio del denunciante, amenazándole con cargarse políticamente la legislatura. El denunciante, en efecto, calla para siempre. Pelillos a la mar.

El Conseller en Cap es sorprendido cuando, sin conocimiento del presidente autonómico, se entrevista con unos asesinos para pedirles que no atenten en Cataluña.

El mismo personaje ofende innecesariamente sentimientos y da el carnaval con el President fotografiándole en Tierra Santa con una corona de espinas.

Las viviendas de un barrio de Barcelona se hunden por negligencias en la realización de unas obras y los políticos no se dan por aludidos ni se vuelcan con las familias que se han quedado sin sus casas.

Se aprueba en el parlamento autonómico un proyecto de Estatut que proclama a Cataluña como una nación, establece competencias exclusivas, define a España como Estado plurinacional sin contar con el resto de españoles, instituye una bilateralidad en las relaciones con el Estado, impone la dictadura nacionalista en lo lingüístico, lo cultural, lo económico, lo judicial... Después los mismos que lo aprobaron lo maquillan levemente en el Congreso de los Diputados para hacer creer a los ciudadanos que ahora sí es constitucional. Dicho Estatuto no constituye una demanda real de los ciudadanos y más de la mitad sencillamente decide dar la espalda a las urnas y no querer saber nada, pero los políticos ni hacen examen de conciencia ni se inmutan.

Los principales dirigentes regionales presiden un partido de fútbol donde se insulta a España y se exhiben banderas independentistas y pancartas de solidaridad con los etarras, sin que se aplique de inmediato la Ley del Deporte.

Un partido utiliza en su publicidad el fino lema "fóllate a la derecha.

Las juventudes de un grupo político se encadenan junto a las emisoras de radio cuyo mensaje no comparten, pidiendo que sean censuradas o clausuradas y, en otra ocasión, coherentemente, rompen ejemplares de la Constitución.

Las juventudes de otro se sienten solidarias e identificadas con un actor que proclama que "se meten a España en el puto culo a ver si les explota dentro y les quedan los huevos colgando de los campanarios.

Durante la campaña electoral, un candidato promete públicamente aislar a otra formación política y, aunque todos lo hemos escuchado, consciente de la escasa credibilidad de la clase política y menos en campaña, se va a que de fe de ello un notario.

Candidatos de los partidos no nacionalistas son increpados, acosados y agredidos, mientras el presidente del Gobierno presume de que a él eso no le pasa, porque se encuentra cómodo cediendo a las pretensiones de los nacionalistas...

El sueño. En lugar de volver a quedarse en su casa más de la mitad de los ciudadanos, el pueblo catalán toma la palabra. Reivindica su tradicional seny, su sentido común, su saber estar, su prudencia, su visión sensata de las cosas, y da un paso al frente. El pueblo catalán exige que sus políticos empiecen a preocuparse por lo que de verdad le importa: la educación, el empleo, la sanidad... El pueblo catalán evita que le siga representando una clase política llena de interesados trileros y de acreditados bocazas, que están ofreciendo un permanente espectáculo circense que Cataluña no merece.

En las películas, te despiertas de la pesadilla y todo era mentira. En las películas, los sueños muchas veces se hacen realidad. En las películas.

Pero la vida, lamentablemente, no siempre se parece al cine. Mucho nos tememos que, cuando nos despertemos después de la jornada electoral, la pesadilla no habrá acabado esta vez y el sueño seguirá por ahora sin llegar. Pero no nos van a impedir que sigamos soñando ni que sigamos proclamando en voz alta nuestro sueño. Llegará.

Selenio

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