Como se puede autogestionar la agricultura, teniendo en cuenta la situación real. el cooperativismo, la nacionalización de los medios de producción, control de precios... ¿es la autogestión viable en el campo?.
- Preguntas enviadas por A. M.
La autogestión es un modelo de organización productiva viable en todos los sectores de la economía sin excluir al campo. Sin embargo, la agricultura presenta la particularidad de explotar un bien natural, la tierra, que no puede crearse desde cero. Por ese motivo la visión nacional-sindicalista pasa necesariamente por la necesidad de la expropiación de las tierras productivas. Así quedó ya expresado por el propio José Antonio en el Parlamento de la Segunda República adoptando una posición más radical que la de los propios partidos de izquierda, como reconocieron tras la guerra importantes dirigentes comunistas de la época.
Una vez liberada la propiedad de la tierra esta debe pasar a los sindicatos agrarios. No directamente a los campesinos pues esa cesión mantendría el modo de producción capitalista produciendo apenas un cambio de manos. El nuevo propietario podría hacer con la tierra lo que quisiera, que es uno de los problemas que se intentan resolver: venderla, subarrendarla, contratar trabajadores en las condiciones que mejor le interesarán o dejarlas improductivas. La tierra está para dar sus frutos y para generar justicia social.
Según el tamaño de la explotación, ésta podría trabajarse individualmente o como una empresa. En este segundo caso sólo podría hacerse en régimen de cooperativa al ser la autogestión uno de los pilares esenciales de nuestro modelo económico.
La función de la cooperativa agrícola es, únicamente, la producción. El resto de las actuaciones relacionadas con los mercados agrícolas corresponde al propietario de las tierras, que es el Sindicato. Obviamente, al ser el Sindicato una organización democrática, son los socios-trabajadores de las cooperativas (y nadie más) quienes integran los órganos de gobierno que toman las decisiones: financiación de nueva maquinaria, transformación de los cultivos, distribución de los productos, exportación, publicidad, I+D+I, etc.
Por último, el Estado Nacional-Sindicalista se reserva la facultad de intervenir los precios en todos los sectores de la economía en caso de necesidad y previendo métodos de compensación para los productores en tal caso. Sin embargo, salvo en estos casos excepcionales, se mantendrá la forma del libre mercado sin otro intervencionismo que el estrictamente necesario.




