Hola, me gustaría saber vuestra opinión sobre el papel desempeñado por la Falange en octubre del 34. ¿Tuvo un papel contrarrevolucionario? ¿No debería haber apoyado esa insurrección y darle un cariz patriota? Un saludo..
- Preguntas enviadas por S.
No.
FE de las JONS tomó la decisión correcta al posicionarse claramente en defensa de la legalidad republicana en octubre de 1934.
Aquellos acontecimientos deben ser analizados desde dos perspectivas diferentes, que son las de Cataluña y Asturias.
La proclamación de Lluís Companys del Estado Catalán activó, sencillamente, el compromiso de la Falange con la unidad de España. Todo atentado contra dicha unidad es un ataque directo a su ideario. Poco más se puede añadir. La inacción falangista ante esa provocación hubiera significado la anulación de una de las principales causas que inspiraron su fundación.
El levantamiento asturiano presenta elementos de mayor complejidad. Compartimos la opinión de los historiadores que lo interpretan como el primer movimiento de la Guerra Civil.
Al igual que los anarcosindicalistas de la CNT, los falangistas no reconocieron en el levantamiento de Asturias un verdadero proceso revolucionario sino una revuelta del PSOE y su sindicato UGT contra la República, enervados por la victoria electoral de la derecha en noviembre de 1933. La presión de la izquierda sobre el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora, logró que gobernase no el partido más votado, la CEDA, sino el segundo, el Republicano Radical de Alejandro Lerroux. Esta cesión pudo depender de un pacto entre los dos partidos implicados que, de ser así, conllevaría el compromiso de incluir ministros de la CEDA en el Gobierno tras un primer año de mandato. De este modo, poco antes de cumplirse un año desde las elecciones, Lerroux incorpora a tres cedistas en su gabinete en octubre de 1934.
En contradicción con la leyenda rosa democrática del socialismo español, el líder del PSOE, Francisco Largo Caballero, realiza una serie de declaraciones incendiarias ante la victoria –democrática- de la derecha: “Si triunfan las derechas, tendremos que ir a la guerra civil declarada”; “La clase obrera debe prepararse para la revolución”; “No podemos aceptar que se entregue el poder a los enemigos de la República” o “Cuando eso ocurra, iremos a la revolución.” A pesar de los matices que intenta introducir Prieto y de la oposición tajante de Julián Besteiro, el PSOE y la UGT pasan a la lucha armada.
En definitiva, ni la motivación de fondo ni el carácter abiertamente internacionalista del PSOE de Largo Caballero hubieran permitido la reconversión del levantamiento de Asturias en un movimiento patriótico.
Al oponerse a la revuelta socialista de Asturias la Falange no adopta una postura contrarrevolucionaria porque allí no se está fraguando revolución alguna. Sólo la rebelión de un mal perdedor contra el orden constituido atendiendo a intereses de partido, puramente sectarios. La invocación de la racionalidad patriótica en este contexto hubiera resultado de todo punto inútil pues, como deja establecido el propio José Antonio, los intereses de los partidos son por lo general contradictorios de los intereses de la nación.
Sin embargo, nueva coincidencia de criterio con la CNT, la motivación de la Falange tampoco fue la salvaguarda de un sistema democrático del que abominaba, por burgués y corrupto. Restablecido el orden constitucional, el Jefe falangista insiste en el Parlamento (25 de enero de 1935) sobre la necesidad de extraer enseñanzas de aquellos momentos trágicos, recordando la situación de absoluta precariedad de los trabajadores españoles, la necesidad de abrir las arcas de la Justicia Social y la incapacidad del Sistema para atender las legítimas reivindicaciones obreras puestas de manifiesto en la asonada de Asturias en términos como los siguientes:
“Pero, vencida la rebelión, el Gobierno aplaza por días y por semanas y por meses el buscarse otro quehacer; el Gobierno se empeña en subsistir puramente conservándose; hace destino de sí propio el mantenerse en el Poder; no sabemos para qué; seguramente el Gobierno tampoco sabe para qué.”

