Segunda parte del artículo
"Federico García Lorca y los falangistas"

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EL TRIUNFO DE LOS FALSOS FALANGISTAS

Luís Rosales, expulsado de Falange y encarcelado a la espera de ser pasado por las armas, se salvó gracias a la cuantiosa multa entregada por su familia y, sobre todo, gracias "a la llegada a Granada de uno de los falangistas más desconocidos y dignos de estudio, por su consecuencia y por su dignidad: el médico Narciso Perales, a quien José Antonio había condecorado personalmente en 1935. La llegada de Narciso Perales salvó a Luís; y seguramente hubiera podido salvar a Federico si se hubiera producido un par de días antes. [57] Narciso Perales, pocos años después, cuando más poderoso era el régimen franquista, renun-ció al mismo para entrar en la clandestina Falange hedillista. Luego, en la Transición, en 1976, sería elegido jefe nacional de "FE-JONS Auténtica. Su intervención en el magnífico programa de TVE, "La Clave, cautivó a José Luís Balbín.

Al llegar a Granada, el día 22, tuvo un enfrentamiento con José Valdés, el cual, en el curso de la pelea dijo algo que demuestra por su propia boca hasta qué punto Valdés era un reaccionario de altura, un falso falangista:

"Mire usted, a mí, en eso del nacional-sindicalismo, lo de nacional me parece bien, pero lo de sindicalismo me da tres patadas en la boca del estómago; y lo tengo enfermo, ¿sabe usted? [58]

En 1973 Narciso Perales declaró en una entrevista: "De haber estado yo en Granada y no en el frente, le aseguro que lo de García Lorca no ocurre. Y para aquel entrevistador "No hay duda de que no sólo no fueron los falangistas, sino que, a mi modo de ver, el estúpido crimen fue, precisamente, producto de una maniobra contra Falange. [59]

REACCIONES EN AMBOS BANDOS

En zona republicana, a pesar del homenaje a Federico con una edición de Emilio Prados en Valencia-Barcelona en 1937, su muerte encontró silencio o escaso eco. [60] Luego, los comunistas, además de los sinceros sentimientos de reivindicación y analogía hacia su figura, también descubrieron el gran filón propagandístico que su asesinato suponía, y lo aprovecharon.

Por su parte, los sublevados intentaron justificar el crimen, amparando a Valdés, lo cual les pesaría como una losa durante cuarenta años. Si acaso, existe el testimonio de un fracasado intento de haberlo evitado. "José María Pemán, temiendo por la vida de Federico y conociendo las rivalidades entre las nuevas autoridades... [se refería a la oposición entre  Valdés y los falangistas como los Rosales] pidió personalmente a Franco que interviniese. El general accedió a ello cuando ya era demasiado tarde. [61]

"LOS ÚLTIMOS DÁAS DE GARCÁA LORCA

El libro "Los últimos días de García Lorca, de Eduardo Molina Fajardo, publicado en Barcelona en 1983 es un profundo trabajo de investigación llevado a cabo durante décadas, que recopila una increíble colección de testimonios directos de los trágicos días. Yo ya tenía concluida la presente redacción cuando ha llegado a mis manos; no obstante, es indispensable traer aquí algunos detalles que corroboran lo ya narrado y otros que aportan importantes noticias nuevas. Así, conviene advertir que el comandante Valdés, al que tantos historiadores de tres al cuarto y teleseries se empeñan en identificar como falangista, era en febrero de 1936 uno de los responsables de la formación de la candidatura de la CEDA. Que Ruiz Alonso confirmó que la orden de ejecución de Federico la dio Queipo de Llano desde Sevilla. Que dicho Ruiz Alonso, ex-diputado de la CEDA, intentó hacerse pasar por falangista, con camisa azul, ya desde el primer día del alzamiento; siendo desenmascarado por los escasos, pero auténticos, falangistas, que le arrebataron la camisa. Que Ruiz Alonso, junto con otros dos miembros de la CEDA, ¡y no, nunca, falangistas!, llamados García Alix y Trescastro, fueron quienes detuvieron a Federico en casa de los Rosales, cuando éstos se hallaban ausentes. Que en el golpe de fuerza que dieron los falangistas para rescatar a Federico del Gobierno Civil, iban Luís Rosales, sus hermanos, Cirre y diez más, enfrentándose a cerca de cincuenta "denunciadores y a "fusiladores. Pepe Rosales accedió al despacho del gobernador Valdés tras atropellar a quienes intentaban impedírselo y tras dar una patada en la puerta para atravesarla pistola en mano. [62]

REACCIONES DE LOS FALANGISTAS

"De nada valió que Luís Rosales intentara salvar a su amigo: murieron los dos; Lorca físicamente y él quedó como el fantasma custodio de la memoria viva del crimen. [63]

En el futuro, Luís Rosales, tras colaborar en las revistas literarias falangistas desde los años 1937 hasta los cuarenta, abandonó la militancia política del régimen y se distanció de él. En 1982 participó con el PSOE de Felipe González en la asamblea de intelectuales. Y falleció en 1992.

No podemos dejarnos engañar por la fuerza de "una imagen vale más que mil palabras, que aún hoy sigue produciéndose, en cuanto a la insistencia en implicar a la Falange. Por ejemplo, a pesar de que en tergiversadoras películas sobre el crimen de Federico siempre aparezca el personaje de Valdés con la camisa azul descubierta o debajo de la guerrera militar, en ninguna fotografía de ninguno de los ejemplares del periódico "Ideal, entre julio de 1936 y verano de 1937, aparece así, sino de uniforme militar. Todo lo contrario. La realidad es que los falangistas reaccionaron con absoluto rechazo al suceso.

Cuando mataron a Federico, José Antonio llevaba cinco meses preso por el Frente Popular y un mes de incomunicación absoluta. A finales de agosto o principios de septiembre llegó la noticia a la cárcel de Alicante. "Su hermano Miguel declaró que José Antonio se enteró del asesinato de Lorca y le impresionó mucho... José Antonio, sabiendo que a él sólo un milagro le podía salvar, no pudo menos que lamentar la injusta muerte de aquel inolvidable casi contertuliano de La Ballena Alegre... [64]

Federico era el poeta más popular de España, sin distinción de banderías. Y los falangistas y los soldados en general del lado de los alzados gustaban aprenderse y recitar sus poemas. Así ocurrió, por ejemplo, con el inolvidable ardaleño Antonio Zurita, falangista de 1937 (y luego Alcalde en 1963), quien, aunque ya casado, marchó voluntario al frente. Y aún se conserva una vieja carpeta, que siempre llevaría consigo en los dos años restantes de guerra, llena de cuartillas, cartas, apuntes. La carpeta rebosa de poemas de Federico García Lorca, escritos de la propia mano de Antonio Zurita y con las fechas en que los copió: 1937, 1938, 1939. Luego, desde 1939 como secretario del juzgado y en sus tiempos de Alcalde, realizó gestiones innumerables en pro de la reconciliación y ayudando a quienes "perdieron la guerra.

LA CONDENA DEL CRIMEN POR PARTE DE LOS FALANGISTAS

A pesar de contravenir la versión de las autoridades, se produjo una digna condena de la Falange, cuando aún ésta no había sido desnaturalizada y absorbida por el Decreto de Unificación del 19 de abril de 1937. El falangista Francisco Villena, de Zaragoza, publicaba en el diario "Amanecer, portavoz "nacional-sindicalista, una bellísima elegía sobre Federico, con una dura condena a los asesinos, titulado "De una historia que vio la Alhambra y con esta dedicatoria: "A Federico García Lorca, en la inmortalidad imperial de su paraíso difícil. El artículo, que merece leerse entero y más de una vez, contiene estos fragmentos:

"La vida de un poeta que el azar de la guerra deshoja y que hoy es sombra; es pesadilla (...). Fue, Federico, una tarde de agosto cuando nos hablaron de tu marcha; pensamos que (...) tú solías hacerte el dormido entre los labios y las redes de pestañas de Yahya, la reina gitana del Albaicín, para expirar unos amores que tenían alma de fandanguillo y corazón de taranta (...) mientras el viejo mundo soñaba que tú habías muerto. Pero pasó el tiempo, nos sorprendió el otoño, el imperio era ya nacido, mas le faltaba el laúd de su mejor cantor (...). De tu suerte preguntamos a la Luna, la que siempre acudió a tu conjuro... Nada nos dijo.

Sigue una dura diatriba contra los asesinos:

" ¡Almas de metal! Caro ha sido el tributo con el que nuestra juventud ha pagado el capricho de vuestro fanatismo: el imperio ha perdido a su mejor poeta. Ahora sí que podéis pregonar que la poesía de Lorca huele a tierra mojada.

Y evocando las palabras de José Antonio contra el "bolcheviquismo de los privilegiados, sigue más adelante el autor de la carta, considerando a esa ultraderecha asesina como "marxistas blancos. Se refería a estas palabras de José Antonio: "El pasado día 24 fui clasificado definitivamente como bolchevique por innumerables personas (...). El motivo fue el discurso pronunciado por mí la tarde antes en el Congreso, con ocasión de la Reforma Agraria (...). Los que hoy, ante un sistema capitalista que cruje, sacrificamos comodidades y ventajas para lograr un reajuste del mundo, sin que naufrague lo espiritual, somos la negación del bolcheviquismo. En cambio, los que se aferran al goce sin término de opulencias gratuitas, los que reputan más y más urgente la satisfacción de sus últimas superfluidades que el socorro del hambre del pueblo, esos intérpretes materialistas del mundo, son los verdaderos bolcheviques. Y con un bolcheviquismo de espantoso refinamiento: el bolcheviquismo de los privilegiados (carta a "ABC de 31-7-1935):

" ¡Marxistas blancos! No os conmueve otra cosa que la melodía pagana del oro, al ritmo de la bolsa del gran mundo (...). Repetid fuerte vuestro estribillo ¡Con la poesía no se vive! (...), pero ya os llegará el dolor (...) y entonces diréis a los poetas, arrastrándoos ante sus pies: Por caridad, un poco de poesía, un poco de fe, una oración, por el amor de Dios. Porque sabed, ciegos mercaderes, que la poesía es la oración de los pueblos que tienen fe.

Esta es la historia (...) hasta que nuestra revolución nacional-sindicalista imponga el amor como método más humano de convivencia. [65]

Los falangistas de Antequera publicaron el 28 de marzo de 1937 este mismo artículo en su semanario "Antorcha, demostrando con ello en plena guerra su reivindicación del poeta y su dura condena a los asesinos. [66]

En 1938, el gran poeta falangista Dionisio Ridruejo, aquél a quien José Antonio estimó por su poesía y por la nobleza de sus ideas, también supo que Ruiz Alonso era el delator de Federico. "En la oficina de propaganda de Burgos, (...) Dionisio Ridruejo, tras acusarlo de haber asesinado a Lorca, y tras un careo que Rosales le pidió, lo expulsó del edificio y de su vista, porque no soportaba su presencia. [67]

A principios de 1939, Giménez Caballero fue a Granada para investigar la muerte, acompañado del coronel Simancas y con el poeta Luís Rosales. Y descubrió que el crimen "tenía otra causa que la oficialmente declarada por Franco. [68]

El crimen pesaba como una losa sobre el régimen, el cual silenciaba a Federico y a Alberti (el cual se distinguió con versos muy hirientes y violentos no sólo contra el régimen, sino también contra José Antonio, contra su familia, contra todos los literatos que quedaron en zona franquista -Pío Baroja, Azorín...-, contra la Iglesia y hasta contra el mismísimo Dios Padre y su Hijo Jesucristo). Pero a pesar de ello los verdaderos falangistas no dudaron en rescatar y publicar los poemas de García Lorca.

El poeta José María Castroviejo, falangista fundador de las J.O.N.S. de Santiago de Compostela, publicó a principios de 1939 el libro de poemas "Altura, que la revista falangista "Vértice de 24 de julio de 1939 calificó como "el más bello libro de poemas de la guerra de España. Desde luego contrastaba su lenguaje de conciliación y amor con el lenguaje de odio al enemigo que dominaba entre escritores de uno y otro bando. En él se incluía un poema dedicado a Federico García Lorca, con estos versos: "España es una fuente donde abrevan cadáveres,/ llenos de soles justos y amplios de redención./ España gime, llora bajo cuarzos durísimos./ ¡Y era miel de las ansias, y corazón del mundo!/ Ha habido horas terribles que trastornaron hierros./ Piedras, espigas, cruces fueron sacrificadas./ El toro enloquecido mugía en los oteros/ su gran dolor a Europa, sin alma y degradada./ Pero ya están los muertos: miradles cómo alzan/ los cobres centenarios empapados en sangre,/ con unos ojos hondos, que recobran altísimos/ la hondura de los astros y las grandes edades./ ¡Nadie podrá impedir su terrible rumor!/ Ni traidores lejanos, ni nervios sin locura./ El cielo ya transmite sus mensajes amados./ La sangre escribe en diedros un futuro de hermanos... No es políticamente correcto reivindicar hoy a poetas falangistas que en pleno 1939 reivindicaban de esta forma tan arrebatada a Federico. Pero gracias a José María García de Tuñón Aza, se salva del olvido despreciativo esta noble reivindicación del poeta falangista José María Castroviejo, quien por cierto fue Premio Cervantes 1974. [69]

LA ADMIRACIÓN POR FEDERICO ENTRE LOS FALANGISTAS DE A PIE

Las revistas de la Sección Femenina, dirigida por Pilar Primo de Rivera, publicaban desde 1941 y en los años 50 y 60, con toda normalidad, poemas de Lorca y hasta de Alberti. En 1952, por ejemplo, los teatros ambulantes de la S.F. de FET y de las JONS por los pueblos de España, reivindicaban a Lorca y representaban, por ejemplo, su obra "La zapatera prodigiosa. [70] La misma causa defendían los boletines y revistillas del Frente de Juventudes y de la OJE, desde 1947 hasta 1975. En un informe del SEU aparecía Federico como el poeta más admirado entre 1947 y 1951. Y en todos los años 50 "los falangistas del Frente de Juventudes reivindicábamos a Lorca por encima de otros autores del régimen. [71] De hecho, la recuperación de la obra dramática del malogrado autor se llevaría a cabo en España durante el franquismo. [72] Así, la poesía y el teatro de Federico García Lorca fue entrando a paso acelerado desde los años 40 en libros, libros de texto, escenarios, revistas, colegios y universidades.

Además de los falangistas de a pie, dos personalidades del régimen, por poner un ejemplo, lamentaron así el crimen. El "francofalangista Girón: "Si Federico García Lorca no hubiera sido asesinado, probablemente habría sido el poeta de la Falange. No lo conocí personalmente, pero camaradas cercanos a él me hablaron de su admiración, admiración con mayúsculas, y en el sentido más amplio de la palabra, del poeta hacia José Antonio. [73] Y Serrano Suñer: "Su muerte fue para la Falange doblemente trágica: porque venía a convertir a Lorca en bandera del enemigo, ¡y con qué impiedad lo usó éste!, y porque ella misma perdía un cantor, el mejor dotado seguramente, para cantar la regeneración revolucionaria que la Falange soñaba. [74]

TÓPICOS Y PANFLETOS AÚN HOY

Lo repito una vez más: la falsa cantinela de que a Federico García Lorca lo mataron los falangistas, lanzada al viento por la propaganda comunista, está extendida por todo el mundo.

El último panfleto llegado a mis manos, que recoge todos los falsos tópicos, es la biografía publicada en Madrid en 1999 por Dolores Montes Amuriza. En cuanto a las páginas dedicadas a los últimos días del poeta, es decepcionante que se pueda sacar a imprenta una colección tal de mentiras, cuyo peor aspecto es, sin embargo, la serie de comentarios gratuitos, sin base, tergiversadores y calumniadores, no sobre hechos concretos, sino sobre posibles elucubraciones de lo que supuesta-mente habrían significado José Antonio y sus ideas en el desenlace del crimen de Federico. Con una incultura e ignorancia total, llamando a la revista JONS "órgano de la juventud falangista, pero con calculada mala fe, calificando a  la revista de "radical y violenta, añade de su caletre "En un contexto así tiene García Lorca pocas posibilidades de sobrevivir. Se remonta la buena señora nada menos que al año 1934 para implicar a los falangistas en esta muerte. Malea un bello y poético texto del boletín falangista en pro de sacrificio y la virtud, que canta el inocente pudor de los campesinos humildes, para presentarlo, inexplicablemente, como una amenaza contra Lorca. Falsifica la realidad llamando a Valdés "camisa vieja de la Falange, cuando su partido era hasta el 18 de Julio la derechista CEDA de Gil Robles. Miente diciendo que la tristemente famosa "Escuadra Negra granadina estaba formada por falangistas.

Gracias a Dios la extraordinaria labor investigativa de solventes historiadores y periodistas ha conseguido que, al menos, entre el público culto, incluido el de ideología izquierdista, se conozca hoy la verdad no sólo de la inocencia de Falange en el crimen, sino, todo lo contrario, sus denodados esfuerzos por salvarle la vida y reivindicar su ilustre figura.

FRAY PABLO DE ARDALES ESTUVO ALLÁ

Al lector ardaleño seguramente le sorprenderá una noticia histórica que hasta hoy nos era desconocida. Según testimonio del entonces capitán José María Nestares, máxima autoridad en la línea del frente que había que atravesar cuando trasladaban a Federico a donde lo iban a matar, lo fusiló el mismo piquete que lo conducía, que cumplía órdenes directas de Valdés. Nestares rasgó el salvoconducto informativo lleno de ira por considerarlo un terrible crimen. A la mañana siguiente, se enteró por el capellán del campamento que ni siquiera le dejaron que atendiera a los condenados, pues esquivaron su puesto. Es decir, previeron, seguramente por órdenes de arriba, que la Iglesia no pudiese interceder por el poeta, ni atenderlo espiritualmente. El capellán era Fray Pablo de Ardales: nuestro paisano Antonio Rioboo Zurita (1895-1939), quien profesaba en el convento de Granada, primo hermano de Antonio Zurita y de la madre de nuestra vecina Loli Villodres. [75]

LA FALANGE ANTE EL POETA HASTA HOY

"FE-JONS Auténtica, desde 1976, en que se constituyó, reivindicó a Federico. Poco después, el otro grupo, "FE-JONS, hizo lo propio en sus boletines y prensa. A título de ejemplo y sólo refiriéndome a los papeles que tengo más a mano, encuentro el número de "Poesía Siempre que le dedicó FE-JONS de Murcia en 1986, con la glosa y los poemas de Eduardo López Pascual. O la revista "En Línea Alternativa, en 1992, que traía a Lorca, Celaya y Luís Rosales.

El grupo denominado "Los Auténticos, en "Nuestra Voz de 17 de septiembre de 1998, publicaba un artículo sobre Lorca, que terminaba con este anhelo:

"Los falangistas auténticos sabemos, como Federico, que Poesía es lo imposible hecho posible.


[57] Ricardo de la Cierva, 1976.

[58] Romero Cuesta, 1977, y Villegas Astudillo, 2002.

[59] Vila San Juan, 1973, 1975.

[60] César Vidal, 2003.

[61] Luís de Llera, 1998.

[62] Molina Fajardo, 1983, 197, 141, 176, 177, 179, 180, 193, 217.

[63] Ian Gibson, 1983.

[64] Ian Gibson, 1980.

[65] Francisco Villena, en "Amanecer de 3 de abril de 1937. Rescatado por José Mª García de Tuñón en revista "Fe nº 18, noviembre 1998.

[66] García de Tuñón Aza, 2004.

[67] Gerardo Lombardero, 2004.

[68] Giménez Caballero, 1985.

[69] García de Tuñón Aza, 2004.

[70] Pilar Primo de Rivera, 1983.

[71] José Luís Alcocer, 1978.

[72] César Vidal, 2003.

[73] José Antonio Girón de Velasco: "Si la memoria no me falla, Barcelona, 1994.

[74] Ramón Serrano Suñer: "Sobre la muerte de Federico García Lorca, "El Universal Gráfico, México, 3 de mayo de 1948.

[75] Molina Fajardo, 1983, 263.


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