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Sábado 3 de diciembre, 18:30 h.
Sede Nacional de FA
C/ Cardenal Belluga, 3, 4ºA.

ACTO PÚBLICO

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“No ofende quien quiere, ofende quien puede”. El clásico adagio castellano resulta aún más elocuente si se aplica a un dirigente comunista como aparenta ser Alberto Garzón. Porque tal vez no exista mayor honor en este mundo que luchar contra la ideología más homicida y sanguinaria de la historia. Tal es, rigurosamente, la categoría que corresponde a la ideología de Garzón con sus más de cien millones de muertos a la espalda. Una cifra de víctimas a la que, por cierto, ni de lejos se aproximan todas las atrocidades sumadas de todos los fascismos del mundo juntos. Ninguna bandera iguala en lo criminal a la que enarbola el descolorido telonero de Pablo Iglesias.

Quienes conocen la historia y los hechos, dudan de la calidad democrática de un sistema donde tipos de esta catadura ideológica puedan expedir certificados de legitimidad y pedigrí democrático. Acreditaciones que ni José Antonio ni ninguno de sus camaradas necesitamos ni aceptamos. 

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Madrid, 24 de octubre de 2019.

FALANGE AUTÉNTICA pide la exhumación de los restos de José Antonio Primo de Rivera del mausoleo del Valle de los Caídos, para que su familia determine el lugar más adecuado para su reposo definitivo.

FALANGE AUTÉNTICA considera que la actual ubicación de la sepultura del fundador de la Falange viene a perpetuar la farsa de una vinculación ideológica entre los ideales de la dictadura y el nacionalsindicalismo joseantoniano cuando, en realidad, la Falange no aportó ningún elemento sustancial de su ideario a los cuarenta años de franquismo: ni nacionalización de la banca, ni entrega de las tierras a los campesinos, ni propiedad sindical de los medios de producción, ni otra cosa que la fachada estética de un régimen que persiguió y depuró a los auténticos falangistas mientras colmaba de prebendas a los traidores.  

Tumba de José Antonio Primo de Rivera

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Por Guillermo Ruiz Marcos

Una tras otra se suceden las elecciones y parece, sólo parece, que la democracia funcione. Pero una tras otra las grandes cuestiones de la vida en sociedad siguen sin resolverse. Cuestiones de vital importancia como el mantenimiento del estado del bienestar o de gran calado, como la organización territorial de España, permanecen enquistadas y no se vislumbran soluciones válidas para ellas.

¿Y qué ocurre con todos esos grandes retos que tendremos que afrontar?

La robotización y la consecuente carencia de empleo; el cambio climático y sus consecuencias; el envejecimiento de la población y sus nuevas necesidades…

De todo eso los políticos amamantados de democracia no quieren oír ni hablar.

Para avanzar y superar esta situación hay un problema previo, causante de esta parálisis y de la falta de respuesta política, que debemos solucionar, y no es otro que el problema de la participación. Participación con mayúsculas.

Y es que ya no es válida esta democracia trufada de clientelismos y viciada en sus entrañas, con el fraude que supone la financiación a los partidos políticos; o la perversión de que no se presenten candidatos por vocación con propuestas, sino quien tiene la suerte de comprar un altavoz o quien se vende a no se sabe bien qué intereses financieros.

En cuanto a los resultados, la situación empeora hasta límites inaceptables. No gobiernan las mayorías controladas por un pueblo bien representado, no. Gobiernan títeres fruto de extraños pactos, mediatizados por otros pactos controlados a su vez por otros títeres cuya única aspiración es ocupar el sillón del títere ganador.

No queda nada de espíritu creador, de visión global y generosidad política, de voluntad para construir espacios comunes y alcanzar objetivos trascendentes.

Tampoco es tiempo de revoluciones ni rebeldías utópicas. No se consigue la gloria imponiendo ideas, hay que facilitar que surjan, hay que alentar la inteligencia colectiva; y está claro que nuestra vieja democracia no sirve para eso.

A esta conclusión llega también ahora la nueva izquierda y uno de sus personajes inspiradores, Íñigo Errejón, pretende superar los ya viejos populismos y sus discursos combativos, basados en el antagonismo y el conflicto. “El cielo se toma al asalto” decía Pablo Iglesias. Esa ideología sustentada por el antagonismo quiere ser renovada por un agonismo que llevará a una hegemonía sociopolítica y cultural de la que emergerá una democracia radical donde la participación se resuelve con antiguas fórmulas asamblearias y municipalistas.

Así esta democracia radical supone nada más que una forma de dictadura de las ideas donde, todo aquello que no esté dentro de lo considerado “correcto”, ni será tenido en cuenta ni se debatirá en sus asambleas.

Entonces, ¿hay esperanza para un cambio? ¿podemos soñar con una verdadera nueva política?

Sin duda sí.

Hace algunos años el profesor Henry Chesbrough propuso una nueva estrategia de innovación mediante la cual las empresas van más allá de sus límites y desarrollan, para avanzar, la cooperación con organizaciones o agentes externos (incluyendo clientes, y colaboradores). Esta estrategia cambió el paradigma y de:  “Mi empresa tiene el departamento de I+ D mejor del mundo” se pasó a “El mundo es mi mejor departamento de I+D” .

De este modo muchas empresas encontraron el camino para lanzar nuevos productos y servicios o mejorar los ya existentes. La inteligencia colectiva formada por el personal interno, universidades, distribuidores, grupos de usuarios y proveedores se mostró tremendamente productiva y empezó a formar parte de la propia organización.Ni que decir que los avances tecnológicos y la conectividad digital facilitó enormemente la colaboración y el intercambio de ideas.

¿Por qué no aplicar una estrategia similar a la organización política: LA POLÍTICA ABIERTA?.

El estado actual de la tecnología permite abrir los datos de la administración a todo aquel que desee consultarlos y trabajar con ellos. Con este primer paso conseguiríamos ya algo en lo que nuestra actual democracia suspende estrepitosamente: TRANSPARENCIA.

A partir de ahí se pueden integrar grupos de trabajo, universidades, colectivos ciudadanos, asociaciones y grupos demográficos para que en colaboración, y con todos los datos disponibles, aporten ideas de gestión y desarrollo de normas y servicios. De esta forma se resuelve el problema de la participación y a partir de ahí, la inteligencia colectiva podrá llevarnos a un mundo más justo, libre y trasparente.

La innovación abierta lleva a la política abierta y a la innovación social cuyo fin es LA DEMOCRACIA AVANZADA, la última esperanza.

DEMOCRACIA AVANZADA: TRANSPARENCIA, COLABORACION Y PROGRESO.

 

#democraciaAvanzada #transparencia #Colaboracion #Progreso

Por José Antonio Vergara Parra

Tan pronto surge la oportunidad, le tiro al degüello a la Ley de Recuerdos Selectivos que es como debería llamarse la eufemística Ley de Memoria Histórica.  No por lo que dice sino por lo que calla pues no hay peor embuste que un relato sesgado. Una Ley que pretender resarcir desagravios obviando la II República Española, es obra de malvados y desinformados. Cuando Franco murió yo contaba con nueve años y doce cuando el referéndum de la Constitución del 78. Pertenezco a esa generación que creció en el ocaso de la dictadura y que, por imperativos etarios, no tuvo un papel relevante en la transición española.

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El criterio del presidente Sánchez en torno a las graves jornadas del “procés” catalán aparentemente ha convencido a los siete magistrados encargados de juzgar la cuestión. Aunque Sus Señorías gozan de perfecta salud visual y no niegan que violencia –lo que se dice violencia- la hubo sobradamente en el entorno del 1-O no aprecian, sin embargo, que los líderes independentistas instigaran premeditadamente su uso estratégico como medio para declarar la independencia catalana. Como consecuencia de ello la sentencia del Supremo ha sido por delito de Sedición, no de Rebelión. Un “no fue para tanto” que aliviará considerablemente las penas para los encausados... e invitará a los CDR -y a otros elementos radicales del independentismo catalán- a una violencia mayor si su deseo es que el Alto Tribunal los tome verdaderamente en serio.

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