El ex vice-presidente del gobierno de España, Pablo Iglesias, ha vuelto a la actualidad periodística a cuenta de un ataque de verborragia volcado en sus redes sociales. En su infatigable lucha contra el fascismo y la extrema derecha se ha dirigido a un conocido activista de derechas en los siguientes términos:
“Soy comunista y puedo cenar en restaurantes que tú no puedes permitirte. Vas de pijo pero te cuelas en clase preferente del AVE (no puedes pagarla). Yo sí puedo pagarme una sala VIP en el aeropuerto, pero tu vídeo es del control de pasaportes. Dame tu móvil y te hago un bizum”.
Uno puede imaginar la ironía de don Julio Anguita: “Pero, a éste, ¿quién le ha dicho que es comunista?” Sin duda, el mismo que otorga ejecutorias “muy de izquierdas” a otros ilustres rojillos de salón.
