Es lamentable que los políticos mientan. Pero es más lamentable que la opinión pública española ya dé por descontado que los políticos mienten y que lo admita con normalidad y sin consecuencia alguna.

 

Repasemos algunos hechos objetivos de estos últimos días en torno al culebrón de las OPAs sobre Endesa:

 

  • Zapatero y el presidente italiano Prodi mantienen una cumbre, en la que reconocen haber tratado cuestiones económicas.
  • El Ministro de Industria, Joan Clos, afirma que E.On lo tendrá difícil en su OPA sobre Endesa y que habrá otra solución con más posibilidades de éxito.
  • Apenas unas horas más tarde, la empresa pública italiana Enel anuncia su entrada en la compañía eléctrica española con una orden de compra de un 10 % y solicita autorización para intentar luego alcanzar un porcentaje de acciones cercano al 25 % que, sin obligarle a plantear oferta pública, le permita tomar cierto control sobre la sociedad, en posible concertación con otros accionistas.
  • La oposición y algunos medios informativos aseguran que las declaraciones de Clos y el inmediato anuncio de Enel ponen de manifiesto que el Gobierno ha intervenido y que como mínimo conocía los planes de la italiana, si no los ha alentado.
  • El portavoz del PSOE, José Blanco, se apresura a negar tajantemente que haya habido concertación o que el gobierno conociera la operación y, sin despeinarse y haciendo gala de un rostro de hormigón armado, atribuye las declaraciones de Clos simplemente a su "buena intuición.
  • Al día siguiente, se conoce públicamente que Enel ha reconocido de forma expresa, a requerimiento de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que sí se reunió 16 de febrero con el Ministro de Industria y con el asesor económico de Presidencia David Taguas.
  • Clos se ve entonces forzado a admitir que sí existió una reunión, pero asegura que en ese encuentro no se planteó la entrada de Enel en Endesa y que fue un mero contacto ordinario.
  • Enel reconoce que, aunque su decisión de entrada en Endesa fue formalmente aprobada en el Consejo del 27 de febrero y la reunión con el gobierno español fue el 16, en el encuentro con Clos sí se trataron "asuntos relativos a su posicionamiento en España, o sea, blanco y en botella.

Traduzcamos todo esto a un lenguaje coloquial. El gobierno dice: no sabíamos nada de esto, no nos hemos reunido con Enel, lo que dijimos ha sido por buena intuición. Enel asegura: nos hemos reunido con el gobierno el 16 de febrero. El gobierno dice entonces: valeeee, sí que nos hemos reunido, pero no hemos hablado de la entrada en Endesa, era sólo un contacto como los que mantenemos regularmente. Y Enel afirma: en esta reunión sí hemos hablado de nuestro posicionamiento en España.

Y a día de hoy Clos sigue siendo Ministro. Lo dicho: no estamos en un país normal ni en una democracia normal. Si así fuera, un Ministro de Industria y un portavoz del Partido Socialista que mienten con desfachatez y que, además, pretenden tomar por tonto al personal, estarían ya fuera de la vida pública y habrían renunciado a sus cargos o, de lo contrario, al menos se encontrarían con el rechazo popular por faltar a la verdad con descaro. Pero aquí los políticos no conjugan nunca en primera persona el verbo dimitir. Y el pueblo español apenas conjuga en primera persona el verbo exigir.

Selenio


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