Os contaba en mi anterior “epístola” el dilema al que se enfrentaba nuestra protagonista “Julia”, y la encrucijada en la que me veo sumido cuando el problema de los “bebés robados” salta a la palestra de la opinión pública, con algunas voces (aunque muy pocas) discrepando acerca de la búsqueda por los afectados.

También nos encontramos con polémica cuando intentamos averiguar, no el “cómo” ni el “quién” en la responsabilidad por su autoría, sino el PORQUÉ.  No cabe duda que la tentativa de traficar con niños que son hijos de “padres desconocidos”  ha existido siempre, así como la dejación de funciones y defectuoso control público de las adopciones; sin embargo, como quiera que en la primera etapa del régimen de Franco, había encarcelamientos y fusilamientos masivos de republicanos (más “oficiales” que las ejecuciones sumarias de miembros del llamado bando Nacional y sacerdotes por las checas y grupos organizados republicanos, que también las hubo, como sabéis), y muchos niños nacidos o por nacer, quedaban irremediablemente condenados a una orfandad anunciada, el bando vencedor rápidamente los daba en adopción forzada a familias supuestamente cristinas sin tacha que los hubieran encargado oportunamente; y dicha circunstancia ha sido muy avispadamente aprovechada por el colectivo por la “Recuperación de la Memoria Histórica” y las organizaciones políticas de izquierdas que le sirven de sustento.  Son innumerables las reuniones que he tenido con miembros del PSOE, de IU-ICV, e incluso con EAJ- PNV,  en las que, con gran malabarismo dialéctico, han intentado fagocitar el movimiento ciudadano afectado y la asociación que yo cree con ayuda desinteresada de gente humilde (S.O.S. BEBÉS-ROBADOS-MADRID).

En honor a la verdad, también ha habido diputados y senadores, de diversos partidos,  que han actuado conforme al deber de servidores públicos, intentando simplemente echar una mano ante tanto dolor, pero son los menos.  Y siempre me mostré FIRME, al igual que la Junta Directiva, personas de un tesón admirable, en explicar a todas las instancias por las que hemos sido citados, que la JUSTICIA, ES UNA RAZÓN PERMANENTE POR SÍ MISMA, que no hay Memoria Histórica que valga; así como que la hipocresía, la falsedad o la amenaza para cometer crímenes, no tienen justificación alguna, los perpetre quien los perpetre.

También desde el PP han intentado “quitar hierro al asunto”, haciendo ver que colaboran con nosotros, montando una Oficina Pública para Atención a Víctimas de Sustracción de Recién Nacidos (Ministerio de Justicia-Gobierno de España!!), cuando no hacen más que tramitar los mismos papeles absurdos que los afectados antes tramitaban directamente ante los hospitales, y sin embargo nos dicen que toda la documentación sobre adopciones de las Juntas Provinciales de Protección de Menores (M. de Justicia) que desde 1966 hasta 1983 autorizaba las adopciones, ha desaparecido, o no la encuentran. ¿Sirve de algo encubrir a un gobierno cuando miente al pueblo?.

Sin duda, el franquismo procuró impunidad a las adopciones irregulares, como también lo hizo la democracia, hasta casi la década de los 90; y Franco no inventó este “negocio”, por mucho que les duela a los avezados intérpretes de la Memoria Histórica (otros méritos tuvo el ” buen” General, que todos sabemos, cuya reparación cualquiera puede exigir, por supuesto, igual que a la inversa), pero lo que nunca estuve dispuesto a admitir ni admitiré es que alguien sugiera (hasta ahora no lo han hecho), que el Nacionalsindicalismo primigenio, el que a nosotros nos motiva iluminando nuestra razón, pueda tener responsabilidad; antes al contrario, veo como falangista una solución al problema, un espíritu profundo de SERVICIO al ciudadano, a la persona, a España, intentando sentar en el banquillo (y algo he conseguido), a los responsables del tráfico de niños que tanto dolor causó a las familias, y que no servía más que al dinero, no a ningún ideal cristiano, ni ético, ni público, ni honrado.  Esa concepción joseantoniana de la vida es precisamente, amigos-as, la que me movió desde un principio, y seguiré trabajando, sea cual fuere la causa, por esa Justicia Social que tanto necesita nuestra España, inundada hoy de corrupción y desesperanza, a derecha e izquierda.

G.PEÑA.

(LEER LA PRIMERA PARTE)


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