Carlos León Roch
El anuncio por parte del Gobierno de la Nación de una substancial rebaja en los impuestos nos produce a todos (a todos los que los pagamos, claro) una inicial satisfacción, un suspiro de alivio porque la tremenda diferencia que apreciamos en nuestras nóminas entre la línea de "Devengos" y la de "líquido a percibir" va a disminuir de manera apreciable.
A nadie nos gusta pagar impuestos directos. Y menos aún cuando éstos son del 20-30 o 40%. Nadie puede evitar cierta nostalgia al recordar aquel 12% con el que se construyeron tantos pantanos...
Pero si nos felicitamos porque cada familia pagará, como media, 330 euros menos que el ejercicio anterior habría que mirar la otra cara de la moneda: el Estado percibirá 4-500 millones de euros menos que el ejercicio anterior. Y, como dice la propaganda. "Hacienda somos todos"
