Juan Fº Glez Tejada

Hace tiempo, ya casi más de 13 años que desde mi subjetivo punto de vista personal creo que es la vivienda el mejor arma de sometimiento al sistema..

Me he decido a escribir este articulo después de sentir la segregación de jugos gástricos al escuchar las palabras de nuestro presidente de Gobierno respecto del precio de la vivienda, en lo que se supone que es la expresión política de la democracia, EL PARLAMENTO, diciendo que "si se pagan los precios de las viviendas es porque alguien tiene el dinero para pagarlos.. Y desde estas paginas del azul proletario yo le contesto que SOLOS LOS NECIOS EQUIVOCAN VALOR CON PRECIO. Porque es eso precisamente lo que nos pasa a los que nos vemos abocados a hipotecar nuestras vidas, nuestra libertad, nuestra dignidad, al pagar un precio de USURA, por algo cuyo valor es esencial, vital, de primera necesidad para el hombre, como lo es su techo. Y a eso se llega porque el Estado, ese instrumento social de construcción de la nación, permanece impasible. Más acertado que impasible seria calificarlo de útil colaborador de los poderosos, en grave perjuicio de la libertad, y en función del detrimento de esta, en grave perjuicio de la dignidad del hombre, de la familia como elemento esencial de la cohesión y estabilidad social.

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Miguel Ángel Loma

Yo entiendo, en el sentido más heterosexual del término, que la labor de titular noticias y reducir a las mínimas palabras el contenido de una información no es tarea fácil, y que por eso, no siempre se logra. A veces, por la razón que sea, se manipula interesadamente el titular, y otras, por la propia naturaleza del hecho noticiable, no se consigue la exacta adecuación entre el contenido de la noticia y el mensaje lanzado desde el titular.

Algo de esto ha sucedido con una comentadísima noticia cuyo titular apareció en todas las portadas de los periódicos españoles. Así, unos decían: "Las parejas homosexuales podrán vivir en las casas cuartel de la Guardia Civil", un titular que podría interpretarse como una generosa invitación a ocupar las casas cuartel por cualquier pareja homosexual, o incluso invitar a que alguna pareja intentara hacerse pasar fraudulentamente por homosexuales con tal de conseguir vivienda. Para salvar esta errónea interpretación, otros cambiaban el orden de esas mismas palabras diciendo: "Las parejas homosexuales de la Guardia Civil podrán vivir en las casas cuartel", pero también este titular inducía a error porque parecía que calificara de homosexuales a todas las parejas de la Guardia Civil, cosa que podría molestar a algunos (ya se sabe que todavía quedan reductos de gente muy reaccionaria, sobre todo en los cuarteles). Quizás lo más exacto hubiera sido decir algo parecido a: "Los Guardias Civiles que sean homosexuales podrán vivir con sus parejas en las casas cuartel"; un titular que de todos modos, no deja de encerrar cierto sentido equívoco.

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José Manuel Cansino

Una parte no desdeñable de las mañanas de sábado de mi infancia consistieron en largas visitas al Cementerio de San Fernando (Sevilla) al que mi madre nos llevaba a "visitar" a un tio mío que lo acababa de llamar el Altísimo en plena mocedad. Las oraciones, las flores (que duraban el tiempo de la visita pues inmediatamente después eran recicladas por los floristas y vueltas a ofrecer a los visitantes), el adecentamiento de la tumba y las lágrimas vertidas desde las entrañas de una mujer rota se sucedieron durante años hasta que la pérdida se fue encajando a base de esperanza en la vida eterna y a fuerza de reconocer que no había otra que aceptar la voluntad de Dios por inexplicable que resultara. Las visitas y las oraciones eran el homenaje –muchas veces tardío- a los seres queridos en una sociedad en la que todavía la familia era la familia. Esta manera de honrar a los difuntos también la conocí en otro Camposanto (el de San Antonio, en mi pueblo) en el que en los días previos al comienzo de noviembre mis tías nos enseñaban las tumbas de nuestros parientes a modo de peculiar árbol genealógico que uno se apresuraba a retener en la mente y del que formaban parte bisabuelos, tatarabuelos, hermanos de los primeros y los segundos, parientes en general cuyas lápidas se afanaban en limpiar con intensidad decreciente a medida que el parentesco se alejaba.

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Miguel Ángel Loma

Con motivo de las revueltas y manifestaciones montadas a principio de febrero contra la Ley Orgánica de Universidades (LOU), un grupo de matriculados universitarios, con apariencia y modos de kale borroka, asaltó el Rectorado de la Universidad de Sevilla. En el asalto destrozaron a golpes de barras de acero una puerta del siglo XVIII (¡abajo las antigüedades que obstruyen el camino de la libertad!), se llevaron por delante a los agentes de seguridad y accedieron hasta el despacho del rector, donde derribaron la bandera nacional e hicieron artísticas pintadas por las alfombras. Finalmente y valiéndose de bancos de madera irrumpieron violentamente en la sala de juntas de gobierno; el rector pudo escapar por una puerta trasera... Las imágenes de aquel espectáculo abrieron muchos telediarios nacionales (con perdón) y autonómicos.

A cinco de estos fogosos chicos y chicas se les abrió un expediente cuya fase de instrucción ha concluido ahora con la propuesta de expulsarles a perpetuidad de la Universidad de Sevilla.

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Por Naomi Klein
Publicado en EL GRANO DE ARENA, ATTAC n°162. 21/10/2002

La globalización, se dijo, rompería barreras -de comercio, comunicación, prosperidad. En realidad, argumenta Naomi Klein, ha construido nuevas, represivas y enajenantes. Pero podemos abrir las ventanas - si sabemos como.

Hace unos meses, mientras hojeaba mis recortes buscando una estadística perdida, note un tema repetitivo: la valla. La imagen venía una y otra vez: barreras separando personas de anteriores recursos públicos, separándolos de la muy necesitada tierra y agua, restringiendo su movilidad para cruzar fronteras, para expresar disensión política, para manifestarse en las calles, incluso evitando a los políticos promulgar sus políticas que dan sentido a la gente que los eligió.

Algunas de estas vallas son difíciles de ver, pero existen de la misma forma. Una valla virtual crece en los colegios en Zambia cuando una "tasa para usuarios de la educación" es introducida por el aviso del Banco Mundial, sacando del alcance de la educación a millones de personas.. una valla crece alrededor de las familias granjeras en Canadá cuando la política gubernamental cambia la agricultura de pequeña escala en un artículo de lujo, inalcanzable en un paisaje de caída de precios en materias primas y granjas-factoría. Hay una valla real pero invisible valla que crece alrededor del agua potable en Soweto cuando los precios suben como un cohete debido a la privatización, y los residentes son forzados a tomar fuentes contaminadas. Y hay una valla que crece alrededor de la misma idea de democracia cuando el Fondo Monetario Internacional pide a Argentina que reduzca el gasto social, privatice mas recursos y elimine el apoyo a la industria local, para acceder a sus prestamos, todo en medio de una crisis económica profundizada por estas mismas políticas. Estas vallas, por supuesto, son tan viejas como el colonialismo. " Tales operaciones de usura ponen barrotes alrededor de las naciones libres," Eduardo Galeano escribió en "Las venas abiertas de América Latina". Se refería a los términos del préstamo británico a Argentina en 1824.

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