Luys Santa Marina declaraba un día que era montañés y de vieja familia montañesa. Nació en Colindres (Cantabria) el 4 de enero de 1898. Comenzó Derecho en la Universidad de Oviedo, pero lo dejó porque no le gustaba. Un buen día se instala en Barcelona donde encuentra trabajo en un negocio de publicaciones que era de unos parientes suyos: los Canosa Gutiérrez. En esta ciudad pasó la mayor parte de su vida y murió en ella el día 15 de septiembre del año 1980. En 1924 publica su primera obra que llevará por título Tras el águila del César. Elegía del Tercio (1921-1922), que «vino a ser prohibido tanto por la Dictadura como por la Dictablanda, igual por la República que por el Franquismo»1. Así pues, esta prohibición parece, a primera vista, una «sentencia»difícil de entender, y que, sobre todo, haya podido salir de ese Régimen, pero esta medida, fuera de toda lógica, tampoco debiera sorprender a nadie porque algunos textos del mismo José Antonio Primo de Rivera ya habían sido prohibidos en 1937, incluso antes de la “unificación”. Después vendrían otros títulos como Tetramorfos, y Domus, que siguen la misma línea. Labras heráldicas montañesas, que demuestra su interés por la Heráldica, y Estampas de Zurbarán, etc.Era también un buen poeta cuyos poemas están recogidos, en su mayoría, en sus dos únicos libros: Primavera en Chinchilla (año 1939) y el que tituló Halladas (año 1940). En la ciudad condal funda y dirige en 1932 la revista literaria Azor (resucitada después de la Guerra Civil), en la que colaboraría el novelista, autor teatral, crítico y poeta Max Aub2, gran amigo suyo a pesar de las diferencias que podía haber entre ambos desde el punto de vista político3.

 

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Jon Juaristi en ABC.ES

COMO inesperado regalo de Año Nuevo, me llega la biografía de Rafael Sánchez Mazas que acaba de publicar una editorial de Bilbao, Muelle de Uribitarte, bajo los auspicios de la Fundación Bilbao 700-III Millenium. Este Rafael Sánchez Mazas. El espejo de la memoriaes obra de Alfonso Carlos Saiz Valdivielso, historiador del periodismo vasco, crítico taurino y biógrafo avezado (autor de una clásica biografía de Indalecio Prieto). La de Sánchez Mazas se incluye en una colección de Bilbaínos Recuperados que cuenta ya, por lo que veo, con una abultada nómina: desde Aranaz Castellanos, que fue un estupendo costumbrista crítico, forzado a dar salida a sus libros en editoriales madrileñas, hasta el gran escultor Quintín de Torre, pasando por el pintor Adolfo Guiard o el poeta Juan Larrea. Son precisamente los nombres excluidos del canon de la cultura vasca por un nacionalismo cegato, y es un buen síntoma que la Bilbao del tercer milenio los reivindique y recupere.

Con todo, la condición de bilbaíno irrecuperable no me parece tan penosa. Bilbao ha cumplido en los tiempos modernos una función semejante a aquella que tuvo en el imaginario medieval la mítica isla de Escandia, una matriz de pueblos que se desparramaron por el continente creando reinos desde Rumanía a Toledo. No se sabe el porcentaje exacto de humanidad con ancestros bilbaínos, pero debe de ser elevadísimo. Vargas Llosa nos recordó, por ejemplo, que la feminista y revolucionaria francoperuana Flora Tristán tenía raíces en el Bochito. Los bilbaínos dan mucho juego cuando se vuelven turcos.

Sánchez Mazas

Sánchez Mazas fue un bilbaíno nacido en Madrid, como para ilustrar el famoso axioma de que los bilbaínos nacen donde les da la gana. Tal desliz no habría bastado para negarle el padrón étnico, pero tuvo la debilidad de hacerse falangista, con el carnet número cuatro. Más camisa vieja, imposible. Como observó Andrés Trapiello, ganó la guerra pero perdió la paz. Estas cosas marcan. Si te apuntaste a Falange en 1933, pongamos por caso, ello quiere decir que toda tu vida anterior no fue sino una propedéutica al fascismo y la posterior queda igualmente vista para sentencia, porque la crítica de izquierdas aborrece la ambigüedad. Yo probé un poco de este jarabe de palo en una polémica con el difunto Ernest Lluch, que me acusó de fascista retrospectivo porque sostuve que La vida nueva de Pedrito de Andía, de Rafael Sánchez Mazas, era una de las novelas más hermosas del siglo XX español. Sigo pensando lo mismo.

Saiz Valdivielso ha escrito una biografía excelente, con un impresionante repertorio gráfico. Ilustra la portada del libro el retrato que hizo de Sánchez Mazas y de Pedro Mourlane Michelena, vestidos ambos a la moda romántica, el pintor bilbaíno Aurelio Arteta. Un vestigio de la ciudad literaria de los años de la Gran Guerra, en la que los maurrasianos de la Escuela Romana del Pirineo, nacionalistas vascos como Jesús de Sarría y Alejandro de la Sota y socialistas como Arteta y Julián Zugazagoitia se movían en los mismos círculos y colaboraban en las mismas publicaciones surgidas al rebufo delnoucentismecatalán y del vorticismo inglés. Así fue, aunque no guste a algunos que se recupere ese episodio de la historia cultural vasca.

Nota: Debido a su extensión, el trabajo
ha sido separado en dos partes.
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Por Francisco Ortiz Lozano
Concejal de Falange Auténtica

FALSIFICACIONES Y CALUMNIAS

En mayo de 1997 escribí una carta al Director de la "Casa Museo Federico García Lorca, en réplica a unos folletos en cuyos dibujos aparecía el yugo y las flechas sobre la camisa de los asesinos del inmortal poeta. En ella le decía: "... Si para toda persona de buenos sentimientos, si para toda persona amante de la paz, la justicia y la verdad, si para toda persona que ama la poesía (y cuánto más lo que representa Lorca), entre las que quiero contarme, es un motivo de rabia y desazón el vil y absurdo asesinato de Federico, imagínese qué no será para la Falange auténtica, manipulada, tergiversada, prostituida, deformada; que, encima, tiene que sufrir la desdicha de verse injustamente señalada con dedo acusador de tan horrendo crimen... Los hermanos Rosales, y entre ellos el poeta Luís, representaban a la auténtica y escasísima Falange granadina de antes de la guerra... el único y frustrado salvavidas al que inútilmente intentó asirse Federico...

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Próxima aparición del Poemario "A un Dios desconocido", de nuestro camarada Eduardo López Pascual.

El próximo mes de julio, nuestro camarada Eduardo López Pascual,  profesor y escritor, publicará un poemario  que bajo el título "A un Dios desconocido ", estará en la calle próximamente a disposición de  los amantes de la poesía.

López Pascual, que tiene publicados varias novelas y textos poéticos, en comentarios sobre su nuevo libro asegura que ha sido uno de sus trabajos más esperados y queridos, tanto por el compromiso que se desprende de sus versos como por el cuidado con que ha sido elaborado.

El poemario, que aparecerá en formato de bolsillo, está amparado por la Asociación Cultural Pueblo y Arte y tendrá un precio de diez euros el ejemplar. Lo podréis solicitar al Apartado de correos nº  217. 30530 Cieza (Región de Murcia), con dedicatoria del autor y sin coste postal adicional.

 

Segunda parte del artículo
"Federico García Lorca y los falangistas"

[Ir a la Primera parte]

 

EL TRIUNFO DE LOS FALSOS FALANGISTAS

Luís Rosales, expulsado de Falange y encarcelado a la espera de ser pasado por las armas, se salvó gracias a la cuantiosa multa entregada por su familia y, sobre todo, gracias "a la llegada a Granada de uno de los falangistas más desconocidos y dignos de estudio, por su consecuencia y por su dignidad: el médico Narciso Perales, a quien José Antonio había condecorado personalmente en 1935. La llegada de Narciso Perales salvó a Luís; y seguramente hubiera podido salvar a Federico si se hubiera producido un par de días antes. [57] Narciso Perales, pocos años después, cuando más poderoso era el régimen franquista, renun-ció al mismo para entrar en la clandestina Falange hedillista. Luego, en la Transición, en 1976, sería elegido jefe nacional de "FE-JONS Auténtica. Su intervención en el magnífico programa de TVE, "La Clave, cautivó a José Luís Balbín.

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