La golfería política de Carod ha sido respondida pronto por el terrorismo etarrra. Están dispuestos, los de ETA, a no matar a un solo catalán: tregua en la nueva Corona de Aragón. La golfería era demasiado grande y la recompensa demasiado mezquina.

Una bomba que envenena la convivencia entre todos los pueblos de España, dice el presidente de la Generalitat Pascual Maragall. Nada que objetar, si no fuera porque la destitución de todos los miembros de Esquerra Republicana en el govern debía haber sido inmediata. Entonces la retórica maragalina hubiera tenido sentido y contenido real.

Es urgente que el socialismo español adquiera un sentido nacional para dejar de estar en manos de los independentistas de turno.

Es necesario que un talante nuevo contrarreste el monopolio de la idea de España por el Partido Popular, que por tendencia natural siempre inclina su "españolidad" hacia tonalidades rancias y centralistas.

La ausencia de un proyecto nacional ilusionante fomenta lo ocurrido estos días en Cataluña.

Litio

Hay una nueva trilogia para este falangismo democrático que irrumpe hoy en España con nuevos brios.

Persona. La dignidad es lo único importante. Dignidad humana frente a este afán uniformador de una "etica" consumista impuesta, claro que sí, aunque aparentemente propuesta por el aparato de dominación más sutil de todos los tiempos.

Proyecto. La vida es proyecto o no es nada. Proyecto de país desde abajo, desde esas pequeñas comunidades de vida que siempre se han defendido . Proyecto de patria, patriotismo alegre, social y revolucionario.

Participación. Nada es nada si no existe la implicación y el compromiso. La democracia es la eterna aspiración del hombre desde que lo es. Ensanchar la democracia, hacerla más real y efectiva, conseguir una vigorosa democracia social y económica.

Persona, proyecto y participación: tres palabras clave que se pueden resumir en una: autenticidad de un movimiento político que es la mejor proyección de aquella bandera alzada en los años 30. Sinceramente, humildemente, así lo creemos.

 

Litio

Un buen profesional no abandona su trabajo por severas que sean las circunstancias. Por eso, las calculadoras no han dejado de funcionar en Génova o Ferraz. Los profesionales de la política, los que no saben de servicio público sino de expectativas de voto, los que no saben de intereses nacionales sino de réditos partidistas han comenzado a analizar las nuevas variables del volátil mercado electoral.

La incertidumbre sobre la autoría del atentado reabre la campaña. Los que ayer decían digo ahora se apuntan al Diego porque saben que varios cientos de miles de votos pueden cambiar de sentido según la masacre se interprete en uno u otro signo. Los fontaneros no dan abasto.

Se trata ya tan sólo de saber qué rentabilidad alcanzará la profesionalidad de nuestros políticos en la mejora de su cuenta de resultados. Claro que si la Política fuese Servicio o Altruismo en vez de negocio, hablaríamos de mezquindad.

Al fin y al cabo, el espectáculo debe continuar.

Escandio

Dicen que existe un "mundo azul", de ese azul mahón de mono obrero . El mono azul es el símbolo de la república del trabajo. La República del Trabajo: eso es justamente lo que pedimos y queremos, aspiración máxima de cualquier falangista auténtico.

Desde aquí respetamos a todos, pero que nadie no venda mercancía averiada. Que no nos vendan discursos patrióticos si no están firmemente asentados en la defensa de la justa distribución de la renta, y en la participación real de todos en la cosa pública.

Sin justicia, no hay patria, ni familia, ni vida, ni nada de nada. Y sin democracia y pluralidad de ideas cualquier proyecto es una invitación a la dictadura.

Somos azules, somos rojinegros, somos democráticos, y queremos que la inmensa mayoría del pueblo español nos entienda, nos acepte y nos quiera. También ese "mundo" que dicen que es el nuestro, y que para nosotros, que somos de alma abierta, es tan nuestro como todos aquellos donde haya buena voluntad.

Porque nosotros, y en esto somos "azules únicos", hemos entendido la sensibilidad de nuestro tiempo. Nuestro discurso es sincero porque nace del invierno y la incomprensión. Por eso rechazamos las retóricas inflamadas.

Somos actuales.

Litio

Muchos nos preguntan por ahí que es exactamente eso del falangismo. Lo preguntan los espirítus más libres, los que no han claudicado ante la apisonadora del pensamiento único, los que no se conforman con el estereotipo acuñado por la historia.

Nosostros todavia nos afanamos por definir bien el asunto, de una forma gráfica. Es absurdo meterse en demasiadas disquisiciones teóricas, etiquetas complicadas o conceptos ideológicos. Ser falangista es meter en la misma batidora la defensa de la hispanidad de Maeztu y el anarcosindicalismo de Pestaña, pero mi amigo, el que me pregunta por el "ser falangista", no sabe nada de letras. Quiero transmitirle la originalidad de lo nuestro.

"Amigo, el falangismo es un estilo de vida, un talante y una idea de España y el mundo. Un estilo en el que el caballero hispano se viste de mono azul; un talante en el que desde la suprema liberalidad se defienden las raices más hondas de la vida; una idea en la que prima el respeto a la libertad profunda del hombre y el reparto de la riqueza como base de una patria alegre y generosa.

Bien, amigo, el falangista no es de derechas, ni de izquierdas, y es de todo a la vez. En unos asuntos te tachan de derechista, en otros te crucifican por "rojo". Ser falangista es una forma completa de ser ciudadano, una manera revolucionaria de ser patriota, vale?".

Al menos he conseguido despertar la curiosidad de mi amigo.

Litio