El sindicato UGT se lanza a la campaña electoral. Servidumbres políticas aparte, lo cierto es que hoy por hoy cada vez pierde más fuerza la voz del pueblo trabajador en el escenario nacional. Nos felicitamos por el documento UGT, aunque la representación que ejerce este sindicato sobre los trabajadores es tan precaria como la realidad que denuncia.

Dice el documento ugetista que nadie se lleve a engaño, nuestra economía con sus grandes cifras esconde la realidad de un entramado de precariedad laboral creciente y sin precedentes. Contratos temporales, salarios de miseria, sobreexplotación de la necesidad de nuestra juventud de encontrar el primer empleo, abuso de las prejubilaciones expulsando a la desocupación a personas vigorosas y vitales. Esta es también es la realidad de nuestra España, la que calla, trabaja y vota cada cuatro años.

Los sindicatos tienen que cumplir su misión de articular la voz de la auténtica España: esa es la única bandera nacional posible, la de la justicia social; el Nacionalsindicalismo democrático cada día más pujante.

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El líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, "zapatea" toda la factoría de Pegaso, a la vieja usanza de las campañas electorales. El alicaído socialismo español necesita gestos como este en el que los obreros de mono azul nos recuerdan que todavía existe el trabajo manual en esta sociedad posindustrial, cibernética y postodo.

Rodríguez Zapatero, cual Pablo Iglesias de la modernidad postmoderna, habla con los delegados sindicales que en Pegaso son como obreros antiguos, honestos y aseados. Con los directivos solamente cumple el expediente. "¡Viva la revolución!, compañeros"; resuena como un eco de los tiempos antiguos. Lo malo es que a Rodríguez Zapatero le falla la socialdemocracia ultraliberal que va a su lado asesorando: Jordi Sevilla, el promotor de ese socialismo que le pasa a Rodrigo Rato por la derecha, el pontífice de la bajada de impuestos a las grandes fortunas.

Y al jefe del socialismo hispano, tan pulcro como los delegados sindicales de la Pegaso, le pillan con eso de las jubilaciones millonarias de los diputados por solo cuatro años de trabajo mientras que ellos se pasan toda su vida fabricando camiones de gran tonelaje para acabar sus días regando el jardincito del adosado.

Zapatero le deja esa "delicatessem" al asesor económico."Jordi, contesta tú" Y él a lo suyo con los compañeros del "tajo", hablando de cambiar la cultura empresarial y de un montón de lindezas que ni él ni ningún gobierno va a poner en práctica, entre otras cosas, porque en este liberalismo exacerbado esas cosas no le corresponden al gobierno y mucho menos a los sindicatos. Lindezas de la campaña electoral.

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Hay una nueva trilogia para este falangismo democrático que irrumpe hoy en España con nuevos brios.

Persona. La dignidad es lo único importante. Dignidad humana frente a este afán uniformador de una "etica" consumista impuesta, claro que sí, aunque aparentemente propuesta por el aparato de dominación más sutil de todos los tiempos.

Proyecto. La vida es proyecto o no es nada. Proyecto de país desde abajo, desde esas pequeñas comunidades de vida que siempre se han defendido . Proyecto de patria, patriotismo alegre, social y revolucionario.

Participación. Nada es nada si no existe la implicación y el compromiso. La democracia es la eterna aspiración del hombre desde que lo es. Ensanchar la democracia, hacerla más real y efectiva, conseguir una vigorosa democracia social y económica.

Persona, proyecto y participación: tres palabras clave que se pueden resumir en una: autenticidad de un movimiento político que es la mejor proyección de aquella bandera alzada en los años 30. Sinceramente, humildemente, así lo creemos.

 

Litio

La golfería política de Carod ha sido respondida pronto por el terrorismo etarrra. Están dispuestos, los de ETA, a no matar a un solo catalán: tregua en la nueva Corona de Aragón. La golfería era demasiado grande y la recompensa demasiado mezquina.

Una bomba que envenena la convivencia entre todos los pueblos de España, dice el presidente de la Generalitat Pascual Maragall. Nada que objetar, si no fuera porque la destitución de todos los miembros de Esquerra Republicana en el govern debía haber sido inmediata. Entonces la retórica maragalina hubiera tenido sentido y contenido real.

Es urgente que el socialismo español adquiera un sentido nacional para dejar de estar en manos de los independentistas de turno.

Es necesario que un talante nuevo contrarreste el monopolio de la idea de España por el Partido Popular, que por tendencia natural siempre inclina su "españolidad" hacia tonalidades rancias y centralistas.

La ausencia de un proyecto nacional ilusionante fomenta lo ocurrido estos días en Cataluña.

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Dicen que existe un "mundo azul", de ese azul mahón de mono obrero . El mono azul es el símbolo de la república del trabajo. La República del Trabajo: eso es justamente lo que pedimos y queremos, aspiración máxima de cualquier falangista auténtico.

Desde aquí respetamos a todos, pero que nadie no venda mercancía averiada. Que no nos vendan discursos patrióticos si no están firmemente asentados en la defensa de la justa distribución de la renta, y en la participación real de todos en la cosa pública.

Sin justicia, no hay patria, ni familia, ni vida, ni nada de nada. Y sin democracia y pluralidad de ideas cualquier proyecto es una invitación a la dictadura.

Somos azules, somos rojinegros, somos democráticos, y queremos que la inmensa mayoría del pueblo español nos entienda, nos acepte y nos quiera. También ese "mundo" que dicen que es el nuestro, y que para nosotros, que somos de alma abierta, es tan nuestro como todos aquellos donde haya buena voluntad.

Porque nosotros, y en esto somos "azules únicos", hemos entendido la sensibilidad de nuestro tiempo. Nuestro discurso es sincero porque nace del invierno y la incomprensión. Por eso rechazamos las retóricas inflamadas.

Somos actuales.

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