Julio Sánchez
No creo que a estas alturas alguien con espíritu imparcial pueda dudar de que fueron los terribles atentados del 11-M los que auparon al poder al PSOE. De este modo, fue una atípica situación coyuntural la que conllevó el relevo al frente del gobierno de España. Ante este relevo la reacción de los medios y de los diferentes sectores de la población fue lógicamente en función de la adscripción política de los mismos.
Los medios de comunicación afectos o insertos dentro del espectro del centro-derecha entendieron que la derrota de Rajoy y la consiguiente toma del poder por parte del PSOE obedecía a un contexto muy circunstancial como el que se puso en escena mediante la carnicería que tuvo lugar en Madrid y las posteriores concentraciones de militantes y simpatizantes izquierdistas frente a diferentes sedes del PP; concentraciones, por otra parte, teledirigidas de forma interesada por Canal Plus y Telecinco, entre otros. Los simpatizantes de la derecha y los medios próximos al PP concibieron asimismo la derrota electoral como una especie de traición por parte de la mayoría del pueblo español ante lo que ellos han entendido que ha sido una época muy satisfactoria en el plano económico.
