Mi amigo Juan tuvo un accidente de tráfico con resultado muy grave. Los médicos, tras aplicarle las vendas y escayolas correspondientes, le dijeron que tenía que permanecer en la cama, inmovilizado y en absoluto reposo, durante dos meses, para poder recuperarse de sus lesiones.

 

Juan no estuvo en la cama ni un minuto. Siguió haciendo, como pudo, su vida de antes... Pero, eso sí, para no incumplir el consejo médico, nos pidió a todos que, cada vez que habláramos de él, nos refiriésemos a su persona invariablemente como "el inmovilizado Juan.

 

Entonces, todos decíamos "he visto al inmovilizado Juan, que iba a trabajar, "el inmovilizado Juan se marcha este verano de viaje a Bali, "el otro día me encontré al inmovilizado Juan caminando con sus hijos por el parque... Él no dejaba de moverse, pero los médicos, su familia y amigos, nos dábamos por satisfechos diciendo siempre "el inmovilizado Juan. Nos proporcionaba mucha tranquilidad el saber que así se cumplía la inmovilización prescrita.

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La Sección 7ª de lo Contencioso-Administrativo, de la Audiencia Nacional ha decido entregar a la Generalidad de Cataluña los papeles de origen catalán del Archivo General de la Guerra Civil que ésta, con el apoyo del Gobierno Central, reclama como propios, levantando así la medida cautelarísima contra dicho traslado que la propia Audiencia estableció a instancias del Ayuntamiento de Salamanca. Finaliza de momento la pugna jurídica por privar al Archivo de uno de sus elementos, a la espera de que se sustancie el recurso interpuesto para evitarlo por la corporación castellana.

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Coincidiendo con el periodo que utilizan los comercios para hacer pequeñas bajadas de precios en sus productos y engatusar, de paso, a los compradores con sus maravillosos mensajes publicitarios, nuestro estamento jurídico, los que velan por todos los ciudadanos e interpretan las leyes, han decidido subirse al carro de las ofertas.

No sé si es una nueva técnica que el contribuyente de a pie no llega a comprender (al menos yo aseguro que no entiendo nada); desconozco si esta nueva estrategia forma parte de un criterio de modernización de la judicatura; ignoro si esta decisión viene dada por devolver una favor a no sé quién o es parte de un todo simbolizado por esa extraña negociación; no comprendo si pertenece a una política de cobardía provocada directamente por el pánico o es, simplemente, una muestra más del absurdo más absoluto al que ya, por desgracia, nos tienen acostumbrados buena parte de los jueces, fiscales y letrados. Pero sí sé que se golpea frontalmente contra el sentido común, contra los derechos del ciudadano y contra la justicia.

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El cese, disfrazado de dimisión, del Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, supone un paso de gigante en la estrategia del gobierno de Zapatero, y de Polanco, en anular a cualquier poder del Estado o funcionario público que cuestione el rumbo perverso que están marcando para demoler controladamente el Estado de Derecho y la Unidad Nacional.

Fungairiño, unos de los fiscales que por su tesón, preparación técnica y honestidad fue considerado miembro del "grupo de los indomables" de la Audiencia Nacional, junto a los también fiscales Carmen Tagle (asesinada por ETA), Gordillo o Márquez de Prado, constituía un baluarte en dicho tribunal para hacer valer el Estado de Derecho, especialmente en la lucha contra la banda asesina y separatista ETA.

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Si no te conociera, me alegraría de tus palabras. Si no te conociera, saldría a la calle a gritar de alegría por la Paz que me propones Pero te conozco, he llorado cientos de veces por tu fuego, me has amargado infinidad de días, y me has hecho sentir la persona mas desgraciada del mundo en muchísimas ocasiones.

Lo siento, no me creo tus mentiras, sé que escondes planes ocultos, sé que la paz verdadera sólo vendrá si me pliego a tus ilegítimas propuestas. Te miro y sólo veo una serpiente enroscada en un hacha, dispuesta a volver a utilizarla cuando a ti te convenga y sólo tengo una cosa que decirte: los españoles no negociamos con serpientes, ni mucho menos con asesinos traidores. Los españoles sólo negociamos con personas y mirándonos a los ojos.

Adiós serpiente, vuelve a tu agujero, y no olvides nunca que hasta que no vengas desarmada y dispuesta a pedir perdón y a pagar tus crímenes, los españoles no podremos pensar en la Paz

Rutenio